Por Gabriel Arias
salud@cronica.com.ar 

En tiempos en los cuales el cuidado del cuerpo debería ser un asignatura obligatoria en nuestro calendario, aparece una enfermedad muy conocida que puede agravarse si no se la atiende como corresponde a su real importancia: la diabetes. Este mal, que se presenta cuando los niveles de glucosa (léase azúcar) de la sangre están muy altos es mucho más importante de lo que la gente presupone.

Y, lo que resulta aún más grave: un alto porcentaje de las personas no saben que la padecen, o que están en vía de sufrirla, si no se cambian ciertos hábitos alimentarios y costumbres, muchas veces arraigadas. Por eso mismo, hablar de diabetes es algo que debe poner a todos en alerta, sin importar edad o condición.

De qué se trata

“Se da cuando el organismo pierde la capacidad de producir insulina o de utilizarla correctamente y es la principal causa de enfermedades cardiovasculares, insuficiencia renal, ceguera y amputación de los miembros inferiores”, explica el doctor Manuel Molina Pico (M.N. 111.549 y director médico de Vittal).

“La diabetes en la mujer puede generar que el proceso de lograr un embarazo sea más complicado, debido a que los altos niveles de glucosa reducen la producción de las hormonas (estrógeno, progesterona y testosterona) indispensables para la fertilidad femenina. Además, los cambios hormonales pueden alterar los ciclos menstruales, generando amenorrea o menopausia precoz”, agregó el doctor Fernando Neuspiller (M.N. 82.815 y especialista en medicina reproductiva).

Más especificaciones

Por su parte, el varón con diabetes mal controlada tiene posibilidades de sufrir daño testicular, viéndose afectada la calidad y cantidad del esperma, tener trastornos de la eyaculación y disfunción eréctil. En el caso del factor masculino también existen técnicas que mejoran la probabilidad de embarazo.

En la reproducción asistida, existen técnicas que nos permiten detectar el esperma fragmentado y seleccionar los espermatozoides apoptóticos, es decir, aquellos que nunca llegarán a fecundar un óvulo, de esta forma podemos seleccionar los que tienen mayores posibilidades de fecundar”, agregó el especialista.

En el embarazo

Las embarazadas también pueden desarrollar esta patología, llamada diabetes gestacional, y las mayores de 35 años o con diagnóstico de insulinorresistencia previo al embarazo suelen tener mayor predisposición. Es importante señalar que la diabetes gestacional suele ser transitoria y no precisamente tiene que presentarse en otros embarazos.

Durante la gestación se realiza una prueba a las embarazadas, entre la semana 24 y la 28, para detectar si hay diabetes gestacional. En caso de resultado positivo, se indica una dieta, inclusión de ejercicio y aplicación de tests diarios de glucosa en casa, además tener un control médico estricto.

A las mujeres con antecedentes de diabetes u otros factores de riesgo, como la hipertensión, se les realiza la prueba en una etapa más temprana del embarazo. La insulina es una hormona producida por el páncreas, la cual permite que la glucosa de los alimentos pase a las células del cuerpo, donde se convierte en energía, logrando el funcionamiento adecuado de distintos músculos y tejidos.

Distintos tipos

Existen distintos tipos de diabetes: 1) Diabetes tipo I: se genera cuando el organismo deja de producir la insulina que necesita y suele aparecer en niños o jóvenes adultos. Las personas con esta forma de diabetes necesitan inyecciones de insulina a diario para controlar sus niveles de glucosa en sangre. “Algunos de los síntomas característicos de este cuadro son aumento desmedido de sed, sequedad de la boca, micción frecuente, cansancio extremo y falta de energía”, detalló Molina Pico. El apetito constante, pérdida de peso repentina, lentitud en curación de heridas y visión borrosa son otros síntomas frecuentes.

2) Diabetes tipo II: se da cuando el organismo puede producir insulina pero, o bien no es suficiente, o el cuerpo no responde a sus efectos y provoca acumulación de glucosa en la sangre. Es el tipo más común y suele aparecer en adultos. “Las personas con este tipo de diabetes podrían pasar mucho tiempo sin saber de su enfermedad debido a que en ocasiones los síntomas tardan años en aparecer o en reco nocerse, tiempo durante el cual el organismo se va deteriorando debido al exceso de glucosa en sangre. A muchas personas se les diagnostica sólo cuando las complicaciones están presentes” explicó Molina Pico.

Entre los factores de riesgo se destacan: obesidad, mala alimentación, falta de actividad física, edad avanzada y antecedentes familiares de diabetes. Los pacientes con este tipo de diabetes no suelen necesitar dosis diarias de insulina pero sí un estricto control médico, medicación oral, una dieta sana y actividad física periódica. La detección de esta patología se hace a través de distintos exámenes de sangre como glucemia en ayunas, hemoglobina (A1C), prueba de tolerancia a glucosa oral, y estudios de orina.

Los controles

Para controlar la diabetes, Molina Pico recomienda: a) Mantener niveles de glucemia, presión arterial y colesterol cercanos a lo normal puede ayudar a prevenir complicaciones diabéticas. b) Los diabéticos necesitan hacerse revisiones con regularidad para detectar posibles problemáticas asociadas y c) El ejercicio, peso equilibrado y respetar el plan de comidas puede ayudar a controlar la diabetes.

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