Y lo hacen en el espacio que encuentran libre, entre el trabajo, los hijos y los compromisos sociales que tiene cualquier persona. De esa forma y en una iniciativa que creció notoriamente con el correr de los meses, las amigas crearon tres proyectos: “Mochis”, “Chiches” y “Piecitos que crecen”.

El primero se realiza a principio de año y consiste en preparar una mochila con útiles para que los chicos puedan estudiar.

En 2016, la experiencia dice que juntaron 500 y en 2017, con la idea viralizada, el número saltó a 8.000, con el plus de que había personas que se tomaban el tiempo de ponerle el nombre del alumno en los lápices, o les compraban una cartuchera de su personaje favorito (dado que lo saben de antemano debido al gran trabajo de producción de Laura y Fernanda de consultar a cada comedor qué es lo que se necesita).

Algunos hasta les regalaban un guardapolvo. El compromiso se contagió entre miles y miles de almas solidarias que participaron de esta iniciativa.

Metodología
Juntan objetos nuevos o en buenas condiciones y los niños los reciben de manos de sus propios padres.

Para el Día del Niño, Laura y Fernanda organizaron “Proyecto Chiches”, con el que repartieron juguetes en más de 100 comedores, y hace unos días cerraron “Piecitos que crecen”, que consistió en sumar zapatos y zapatillas.

En los tres casos, la metodología es la misma. Por un lado, lo que se vaya a aportar tiene que ser nuevo o estar en buen estado, y por el otro, tanto las mochilas como los juguetes y el calzado no los entregan ellas, ni los encargados de cada comedor, sino que lo hacen los padres de los pequeños que los recibirán.

Muchos niños están acostumbrados a recibir un regalo de sus papás en su día, entonces, ellos, los que más necesitan este gesto, también tienen el mismo derecho y ese es el concepto con el que se manejan Laura y Fernanda.