La separación de los padres puede llegar a influir -o no- en la felicidad de sus hijos.

Florencia Bombini
salud@cronica.com.ar

La separación de los padres es una etapa más que compleja para la vida de un niño, que puede quedar marcada para siempre o puede ser superada. En gran parte, esto depende del accionar de los adultos una vez que se alejaron.

Sin embargo, una cosa es aceptarlo en la vida cotidiana y otra es aprender a llevar esta situación en ocasiones especiales como cumpleaños, Navidad, Año Nuevo y vacaciones. Para los más chicos, este tipo de eventos comienzan a multiplicarse por dos y ellos pueden tomarlo bien o mal de acuerdo a la forma de manejarse de sus padres. De eso dependerá también la época de vacaciones, algo que es difícil de organizar para una familia tipo y más aún con un divorcio en el medio.

Al respecto, la licenciada Sonia Kleiman (directora de la Maestría en Vínculos y Familias dictada en el Instituto Universitario Hospital Italiano) explicó que “en ese momento se pone en juego socialmente lo relacionado con lo familiar, entonces hay una especie de tironeo, donde se ve más la idea de propiedad que lo amoroso, lo afectivo o la posibilidad de rearmar situaciones”.

La especialista se refirió también a la culpa que genera esta situación para los adultos: “Muchas veces, no tienen en cuenta qué es lo que desean, cómo pueden armarlo, cómo podrían pasarla de la mejor manera posible, y siempre hay un mar de fondo de culpabilización y de acusación que desvirtúa todo esto”.

Las vacaciones pueden ser un disparador de diferentes problemáticas, una de las cuales, y las más escuchadas, es la negativa a firmar el permiso para que el niño pueda salir del país, actitud con la cual se ve perjudicado más que nada el menor y su ilusión de empezar a recorrer el mundo. “Cuando llega el momento de tomar decisiones, ya no tiene nada que ver con un viaje o con la posibilidad de disfrutar, sino que comienza la disputa: no se firman los permisos o piden otras cosas a cambio, entonces se transforma en una especie de cambio de figuritas que generalmente es arrasadora para los hijos, explicó la licenciada.

Llega la separación
Los hijos de padres separados pueden relatar su experiencia, en parte, de acuerdo al manejo de los adultos y también en la época en la que les tocó atravesar este episodio. Esto quiere decir que, según explicó Kleiman, “en otros momentos, acudir a la ley estaba más ligado a encontrar una regulación, una manera de organizar de otra forma la familia, la pareja, los hijos. En cambio, agregó en contraposición la especialista, “ahora observamos una especie de compulsión a denunciar y a acusar a otro mediante la Justicia”.

En muchos casos, al producirse la situación de desvinculación de una pareja con hijos, los padres suelen sentir angustia y tristeza, pero independientemente de ello, también predomina un estado de rabia, bronca, revancha y desilusión porque se desarmó un proyecto socialmente valorado en algún momento, que era la familia tipo. No olvidemos que nadie encara un proyecto de semejante naturaleza, como conformar una familia, evaluando que, a futuro, quedará trunco.

Cuando la separación de una pareja toma ese rumbo ineludible, la frase “lo hago por mis hijos queda totalmente de lado. “Si hay algo que necesitan los hijos es cierto grado de coherencia, cariño, protección”, explicó la licenciada Kleiman. Y que al respecto agregó que, “creyendo que los están protegiendo, los ponen en la primera línea de fuego y nosotros notamos que eso los afecta, porque tienen que tomar partido, hacer declaraciones o pensar mal del otro padre, cuando en realidad están en un momento en el que podrían requerir de una manera diferente de cada uno”.

Cuando un hijo que pasó por esto sabe aconsejar a un amigo para que éste comprenda y acepte la separación de sus padres, significa entonces que los adultos supieron cómo manejar el tema, y lograron alcanzar el objetivo de que comprenda. De lo contrario, el divorcio quedará marcado de por vida y será un tema muy sensible que lo demostrará de diferentes maneras.

¿Cómo les afecta la situación a los más chicos?
Es un error pensar que si las disputas surgen en un ámbito privado, lejos de los hijos, ellos no sufren. Según la licenciada Kleiman, los chicos sienten, perciben, notan la tensión y hasta la rabia en las caras de sus padres, haciendo que ellos tengan que tomar partido, se sientan mal o culpables por ver a un padre victimizado y no poder hacer nada.

“De alguna manera, los chicos tienen que usar muchos recursos emocionales que podrían estar usando para otras cosas, porque deben aprender a maniobrar con estas cuestiones y sus padres, entonces, es como que de alguna manera tienen limitada su vida emocional y lúdica”, explicó al respecto la especialista. Otro error a considerar es que a veces los padres sienten que la separación o desvinculación puede afectarlos.

Sin embargo, una separación bien tratada no tiene por qué interferir en el crecimiento del niño. “La afectación es lo importante, pero no la separación, no la desvinculación”, concluyó Kleiman.