La adicción del siglo XXI, en términos tecnológicos, sin duda es la del uso del celular. Todo pasa por ese aparato que se lo chequea cada cinco minutos cuando el usuario aún sabe que no tiene notificaciones ni mensajes nuevos. Los consumidores simplemente deben apretar un botón y ver la pantalla para quedarse tranquilos, y así volver a la actividad que estaban haciendo.

Según un informe de la consultora Deloitte, en el transcurso de la primera hora desde el momento en que se despiertan, el 96% de los usuarios de smartphones de la Argentina chequea el celular, situación que también se da cuando la gente se está por ir a dormir.

"Los argentinos desbloqueamos el teléfono unas 220 veces por día. Es un mal hábito. Hay que tomar decisiones para usar el teléfono y que no sea al revés", sostuvo la periodista Martina Rua. En este contexto, el psicólogo Arturo Clariá agregó: "Si los adultos no sabemos poner límites a nuestras propias pantallas, perderemos la posibilidad de detenernos, el valor del silencio y del tiempo, nos quedaremos con poca capacidad de discernimiento, de autoconocimiento y de fortalecimiento de las relaciones más primarias".

En la Argentina, el 32% de los usuarios de celulares revisa los mensajes recibidos como la primera actividad del día, seguido por actualizaciones de redes sociales. Los especialistas sostienen que los usuarios son cada vez más dependientes de las tecnologías, y sobre todo de los celulares, los cuales presentan significantes avances año tras año.

Para que uno no sea "esclavo" de su celular, es importante tomar dimensión de su uso y saber el promedio de tiempo que se le da al smartphone y cuáles son las aplicaciones que más se usan. Quality Time es una de las tantas aplicaciones que se pueden encontrar en las galerías de la mayoría de los celulares.

La app monitorea varias cosas, entre ellas, la cantidad de tiempo que se usa el celular, cuántas veces se lo desbloquea y cuánto tiempo se le brinda a cada aplicación por día y por semana. "Pause" es otra herramienta que aprovecha el concepto de gamificación para controlar el tiempo que uno pasa mirando el celular.

La app permite competir con los contactos para ver quién es capaz de aguantar más tiempo con el smartphone en modo avión. El segundo paso es empezar a generar perfiles según la situación en la que uno está. Por ejemplo, cuando la persona está en su casa, puede bloquear las aplicaciones del trabajo o el acceso al correo laboral, además de que tiene la opción de pedir que no le lleguen notificaciones.

Otra forma es crear un perfil que sea "Disfrutar en familia" o algo parecido, en donde solo se puedan usar aplicaciones básicas y nada relacionado con las redes sociales. De esta manera, si bien se puede usar el celular, no se puede estar horas y horas inmersos en las redes sociales.