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Fregola: exquisita receta de la pasta italiana similar al risotto que conquista a los amantes de la cocina mediterránea

Con forma de pequeñas bolitas y una textura que recuerda al arroz, esta receta típica de Cerdeña sorprende por su sabor rústico y versátil, ideal para quienes disfrutan los platos de la cocina italiana.

Las pastas son, sin duda, uno de los platos favoritos en muchas casas alrededor del mundo, ya que ofrecen una infinidad de formas, texturas y recetas, con una opción para cada gusto y ocasión. Así, entre las alternativas menos conocidas, pero que ganan cada vez más espacio en los menús, está la fregola, una pasta italiana similar al risotto, que ofrece una experiencia distinta y deliciosa para los amantes de la gastronomía mediterránea.

Aunque es menos conocida que otros tipos de platos, está ganando popularidad rápidamente gracias a su versatilidad y facilidad para combinar con distintos ingredientes, desde mariscos hasta verduras o en guisos, lo que lo vuelve una gran alternativa para sorprender a familiares o amigos en la próxima reunión.

 ¿Cómo preparar fregola, la pasta italiana que deleita paladares?
 ¿Cómo preparar fregola, la pasta italiana que deleita paladares? 

Esta preparación nació en Cerdeña, una isla italiana ubicada en el mar Mediterráneo, como invento de las familias campesinas que buscaban una forma práctica de hacer pasta con lo que tenían a mano. En vez de los típicos fideos largos, empezaron a hacer pequeñas bolitas de masa que tostaban y luego cocinaban como un risotto. Así lograban un plato simple, sabroso y con una textura cremosa que les daba energía para todo el día y con el tiempo, la receta se convirtió en un clásico que sorprende por su sabor y originalidad.

Ingredientes para la fregola: 250 gramos de sémola de trigo o semolín Agua tibia (cantidad necesaria, unas 3-4 cucharadas) Una pizca de sal Ingredientes para la salsa: 500 gramos de tomates maduros o 400 ml de puré de tomate natural 3 cucharadas de aceite de oliva  2 dientes de ajo 1 cebolla chica 1 puñado de albahaca fresca Sal y pimienta a gusto Caldo de verduras o agua caliente (aprox. 500 ml) Queso parmesano rallado (opcional) Preparación:

-Para hacer la fregola, colocá la sémola en un bowl grande. Agregá una pizca de sal y, con la mano o con un rociador, empezá a humedecerla de a poco con el agua tibia, mientras vas girando y frotando la sémola en forma circular con los dedos. Se van a empezar a formar bolitas pequeñas. Si algunas quedan muy grandes, las podés romper un poco con la mano.

-Una vez que tenés la pasta armada, dejala secar al aire unas horas o, si tenés apuro, podés usarla directamente. Para que tome ese toque tostado tan típico, poné las bolitas en una sartén seca o en una placa de horno y doralas levemente, hasta que tomen un color dorado claro. Reservá.

-Para la salsa, picá la cebolla y los dientes de ajo. Calentá el aceite de oliva en una olla y rehogá primero la cebolla a fuego medio hasta que esté transparente. Sumá el ajo picado y cociná un minuto más.

-Incorporá el puré de tomate o los tomates previamente pelados y picados. Cociná todo a fuego bajo durante unos 10 minutos, revolviendo cada tanto, hasta que la salsa espese un poco y se concentre el sabor.

-Sumá la fregola tostada directamente a la salsa. Andá agregando el caldo caliente o agua de a poco, como si fuera un risotto, y cociná todo junto durante unos 10-12 minutos, removiendo para que no se pegue. La pasta va a absorber el líquido y largar un poco de almidón, lo que le va a dar esa textura cremosa.

-Una vez que la preparación esté tierna, pero firme, apagá el fuego, agregá las hojas de albahaca fresca y mezclá suavemente. Serví caliente, con un poco de queso rallado por encima si querés, y a disfrutar.

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