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Receta de sacramentos salados: un aliado de los mates que va a sorprender a la familia

¿No sabes qué merendar y tenés poco presupuesto? Descubrí el paso a paso de cómo preparar estos riquísimos bocados esponjosos que están llenos de sabor y son muy fáciles de hacer para disfrutar en cualquier momento.

La merienda es uno de los momentos más esperados del día, y aunque muchas veces recurrimos a opciones clásicas como panes, galletitas o tortas, siempre hay espacio para probar alternativas que sorprendan por su sabor y textura. Ya sea sola, con mate o acompañando un café, la elección de lo que se lleva a la mesa puede marcar la diferencia en el disfrute de la pausa.

Dentro de las distintas opciones de facturas, los sacramentos salados se destacan como los aliados perfectos del team salado. Su versatilidad los convierte en protagonistas tanto de juntadas rápidas como de encuentros familiares, y su sabor equilibrado permite combinarlos con infusiones o incluso con un poco de queso y fiambres.

A diferencia de las clásicas medialunas, estas “nubes†ofrecen una textura más esponjosa y un sabor que combina suavidad y un toque salado irresistible. Son fáciles de preparar, no requieren demasiados ingredientes complicados y logran un resultado que conquista tanto a grandes como a chicos, convirtiéndose en una opción innovadora para quienes buscan renovar la merienda sin perder la tradición.

Ingredientes para 12 unidades de sacramentos salados 500 g de harina 0000 25 g de levadura fresca o 10 g de levadura seca 200 ml de leche tibia 50 g de manteca o mantequilla 1 huevo 1 cucharadita de sal 1 cucharadita de azúcar 50 g de queso rallado (opcional) 1 yema para pincelar Semillas de sésamo o amapola (opcional, para decorar)
Todos los ingredientes necesarios para preparar sacramentos salados: sencillos, accesibles y listos para hornear. 
Preparación paso a paso

1- En un bol pequeño, disolver la levadura con el azúcar y un poco de la leche tibia. Dejar reposar 10 minutos hasta que comience a formar espuma.

2- En un recipiente grande, colocar la harina y la sal. Si deseas, agregá el queso rallado en este paso para dar más sabor.

3- Agregar la mezcla de levadura, el huevo y la leche restante. Mezclar bien hasta integrar todos los ingredientes.

4- Volcar la masa sobre una superficie ligeramente enharinada y amasar durante 10 minutos hasta obtener una textura suave y elástica. Incorporar la manteca derretida hacia el final del amasado.

5- Colocar la masa en un bol aceitado, cubrir con un paño limpio y dejar reposar en un lugar cálido durante 1 hora o hasta que duplique su tamaño.

6- Dividir la masa en porciones iguales y formar rollitos o bollitos según tu preferencia. Colocarlos en una bandeja para horno con papel vegetal, dejando espacio entre ellos.

7- Cubrir nuevamente y dejar reposar 30 minutos. Precalentar el horno a 180 °C (350 °F).

8- Pincelar con la yema de huevo y, si se desea, espolvorear semillas de sésamo o amapola para un acabado más atractivo.

9- Cocinar durante 20-25 minutos o hasta que estén dorados y esponjosos como nubes. Retirar del horno y dejar enfriar un poco antes de servir.

Seguí cada paso de la receta para lograr sacramentos salados esponjosos y llenos de sabor. 
Tips y variantes para los sacramentos salados Más sabor en la masa: Podés agregar hierbas secas como orégano, romero o tomillo para darle un toque aromático y diferenciarlo de las versiones tradicionales. Incluso una pizca de pimienta negra o pimentón dulce puede aportar un sabor extra que sorprende en cada bocado. Rellenos creativos: Antes del segundo levado, los sacramentos se pueden rellenar con queso cremoso, jamón, aceitunas, espinaca o incluso combinaciones de vegetales salteados. Esto los convierte en un snack más completo o en una opción para compartir en reuniones. Textura más ligera: Para lograr que queden aún más esponjosos, se puede incorporar un poco de yogurt natural o un chorrito de aceite de oliva a la masa, lo que ayuda a mantener la humedad y suavidad durante más tiempo. Decoración y presentación: Espolvorear semillas de sésamo, amapola o incluso queso rallado antes de hornear les da un acabado profesional y atractivo. También se pueden pincelar con manteca derretida después de hornear para un brillo extra y un sabor irresistible. Variantes dulces: Aunque la receta es salada, se puede adaptar a una versión dulce agregando un poco de azúcar a la masa y rellenando con dulce de leche o crema pastelera, convirtiéndolos en un delicioso bocadito para la merienda.
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