Rosquitas fáciles y esponjosas: la receta ideal para acompañar el mate
Con pocos ingredientes y una preparación sencilla, esta delicia tradicional se convierte en una opción irresistible para cualquier merienda. Además, se presenta como una propuesta casera que conquista con cada bocado.
La merienda es, para muchos, uno de los momentos más esperados del dÃa. Una pausa reconfortante entre la rutina y el descanso, ideal para compartir con otros o disfrutar en soledad, siempre con una infusión caliente de por medio y algo rico sobre la mesa.
Con la llegada del frÃo, el cuerpo empieza a pedir recetas más reconfortantes. Las preparaciones con harina, recién hechas y aún tibias, se transforman en una de las elecciones más tentadoras. Son esas pequeñas delicias caseras las que convierten una tarde cualquiera en un instante especial.
Las rosquitas azucaradas son un clásico de la cocina de hogar. De masa simple, económica y versátil, tienen ese sabor entrañable que remite a la infancia. Fáciles de preparar y listas en pocos minutos, son una opción perfecta para acompañar unos mates bien calientes o un café con leche.
Ingredientes para hacer rosquitas azucaradasPara unas 25 rosquitas, se necesita:
2 huevos. Media taza de azúcar. Media taza de leche. Un cuarto de taza de aceite (puede ser girasol o maÃz). 1 cucharadita de esencia de vainilla. 1 cucharada de polvo de hornear. 2 y media a 3 tazas de harina común. Azúcar extra para espolvorear. Aceite para freÃr.1. Batà los huevos con el azúcar hasta que se integren bien y la mezcla esté algo espumosa.
2. Agregá la leche, el aceite y la esencia de vainilla, mezclando bien con cuchara de madera o batidor.
3. Incorporá el polvo de hornear y empezá a sumar la harina de a poco, hasta obtener una masa blanda, pero que no se pegue en las manos.
4. Espolvoreá la mesada con un poco de harina y estirá la masa hasta que tenga 1 centÃmetro de espesor.
5. Con un cortante circular o un vaso, cortá discos y haceles un agujerito en el centro con una tapita o cortador más chico.
6. Freà en aceite caliente (no muy fuerte) hasta que estén doradas de ambos lados. Retirá y escurrà sobre papel absorbente.
7. Mientras están aún tibias, pasalas por azúcar. Servir con la infusión que más guste.