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Torta selva negra: receta clásica para acompañar con mate y hacer felices a los más golosos de la familia

Con mucho chocolate, crema y un colchón de frutas, esta receta casera de la torta selva negra es ideal para lucirse en una merienda. Un clásico irresistible que nunca falla y se disfruta mejor con mates y compañía.

Hay tortas que nunca pasan de moda y la selva negra es una de esas recetas que siempre dicen presente cuando hay que pensar en algo rico y dulce para pedir en una cafetería, acompañar el mate o sorprender a los más golosos de la familia.

Con sus capas esponjosas de chocolate, la crema batida y el colchón de fruta, la receta de la torta selva negra, una delicia alemana, se ganó un lugar en el corazón de los amantes de los postres clásicos.

Perfecta para acompañar unos mates o para un festejo improvisado, esta versión casera de la receta es más simple de lo que parece y garantiza sonrisas en cada porción. No hace falta ser pastelero: con un poco de ganas y buenos ingredientes podés prepararla en minutos.

Receta de torta selva negra para sorprender a los fanáticos del chocolate
 Receta de torta selva negra para sorprender a los fanáticos del chocolate

La torta selva negra, originaria de Alemania, debe su nombre a la región de la Selva Negra (Schwarzwald), famosa por sus cerezas y su licor de kirsch. Aunque no se sabe con certeza quién la inventó, se popularizó en la década de 1930 y combina lo mejor del chocolate, con la suavidad de su crema y la fruta en un postre que se volvió un clásico en todo el mundo, infaltable en el listado de opciones de cualquier confitería. 

Ingredientes: 

Para el bizcochuelo de chocolate:

6 huevos 200 gramos de azúcar 150 gramos de harina 0000 50 gramos de cacao amargo 1 cucharadita de polvo para hornear 1 pizca de sal 1 cucharadita de esencia de vainilla

Para el relleno y decoración:

500 ml de crema de leche para batir 3 cucharadas de azúcar impalpable 1 cucharadita de esencia de vainilla 1 frasco de cerezas en almíbar (pueden ser marrasquinos o guindas) 50 ml de kirsch o licor (opcional, o reemplazable por almíbar de las cerezas) 100 gramos de chocolate rallado o en virutas Paso a paso:

-Precalentar el horno a 180°C y enmantecar un molde redondo aproximadamente de 22 a 24 cm. Forrar la base con papel manteca. Separar las claras de las yemas y batir las claras con una pizca de sal hasta obtener un punto nieve. Por otro lado, batir las yemas con el azúcar hasta que la mezcla esté bien espesa y clara. Agregar la esencia de vainilla.

-Incorporar las claras batidas a las yemas en forma envolvente, con movimientos suaves para no perder el aireado. Tamizar la harina, el cacao y el polvo para hornear, e incorporarlos en tandas a la mezcla de huevos, con movimientos suaves hasta que esté bien integrado todo.

-Volcar la preparación en el molde y llevar al horno durante 35 a 40 minutos, o hasta que al insertar un cuchillo salga seco. Dejar enfriar completamente antes de desmoldar y cortar.

-Una vez frío, cortar el bizcochuelo en tres capas horizontales. Si el bizcochuelo está muy seco, se puede pincelar con un poco del almíbar de las cerezas o kirsch (licor). Batir la crema de leche bien fría con el azúcar impalpable y la esencia de vainilla hasta obtener una crema firme.

-Colocar la primera capa de bizcochuelo sobre una bandeja, pincelar con kirsch o almíbar y cubrir con una capa de crema y algunas cerezas picadas. Repetir con la segunda capa. Colocar la última capa de bizcochuelo, cubrir toda la torta con crema batida y alisar bien los bordes y la superficie. Finalmente, decorar con más crema, cerezas enteras y virutas de chocolate. Llevar a la heladera al menos una hora antes de servir para que tome cuerpo y a disfrutar. 

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