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Receta de "muffins" salados: una idea fácil y creativa para sorprender en cualquier comida

Ideales para desayuno, merienda o picadas, estos bocados horneados combinan practicidad y sabor en una preparación simple que permite aprovechar ingredientes que ya tenés en casa.

Los "muffins" no tienen por qué ser dulces. En su versión salada se transforman en una alternativa práctica, sabrosa y muy adaptable. Con una base simple y esponjosa, permiten sumar quesos, verduras, hierbas o incluso restos de comidas.

Dentro de las opciones menos conocidas, los muffins salados destacan por su facilidad y rapidez. No requieren técnicas complicadas ni equipamiento especial: con un bowl, un batidor y un molde ya se puede lograr una preparación húmeda, aireada y llena de sabor.

 Muffins salados recién horneados, esponjosos y llenos de sabor: una receta simple y versátil ideal para compartir en familia o disfrutar en cualquier momento del día 

Ingredientes para 10-12 muffins

2 huevos

200 ml de leche

80 ml de aceite neutro

200 g de harina leudante

1 pizca de sal

½ cucharadita de pimienta

80 g de queso rallado (parmesano o similar)

1 cucharadita de polvo de hornear (opcional, para más esponjosidad)

1 taza de relleno a elección (jamón, verduras, etc.)

 Ingredientes simples y combinables: la base perfecta para crear muffins salados con lo que tengas en casa. 

Preparación paso a paso

1. Preparar el horno
Precalentar el horno a 180 °C y aceitar ligeramente un molde para muffins o colocar pirotines.

2. Mezclar los líquidos
En un bowl grande, batir los huevos junto con la leche y el aceite hasta integrar bien.

3. Incorporar los secos
Agregar la harina tamizada, la sal, la pimienta y el polvo de hornear. Mezclar suavemente hasta lograr una masa homogénea.

4. Sumar el queso y el relleno
Incorporar el queso rallado y el relleno elegido. Mezclar lo justo para distribuir los ingredientes.

5. Llenar los moldes
Colocar la preparación en los moldes hasta ¾ de su capacidad para que puedan crecer.

6. Hornear
Cocinar durante 20-25 minutos, o hasta que estén dorados y al pinchar con un palillo salga seco.

7. Enfriar y servir
Dejar reposar unos minutos antes de desmoldar. Se pueden comer tibios o fríos.

 En pocos pasos y con una sola mezcla se logra una masa esponjosa lista para hornear. 

Consejos de la abuela 

No mezclar demasiado la masa: si batís en exceso, los muffins pueden quedar duros.

Agregar el queso en cubitos pequeños: así se derrite mejor y aporta humedad.

Si usás verduras, saltealas antes para quitarles agua y concentrar el sabor.

Un toque crujiente: espolvorear semillas o queso extra encima antes de hornear.

Para congelar: guardarlos ya fríos y calentarlos unos minutos en horno.

 Pequeños secretos caseros que ayudan a lograr muffins más húmedos, sabrosos y bien aireados. 

Variantes de relleno y sabores 

Muffins de jamón y queso: jamón cocido en cubitos + mozzarella + orégano. Muffins de espinaca y queso: espinaca salteada + queso cremoso + nuez moscada.  Muffins mediterráneos: tomate seco + aceitunas negras + queso feta. Muffins de choclo y queso: granos de maíz + queso semiduro + cebolla salteada.  Muffins de calabaza y hierbas: puré de calabaza + queso parmesano + romero o tomillo.
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