LAS PENURIAS DE LA GENTE

Los que se desloman

Gran parte de la poblaci贸n atraviesa enormes sacrificios para cumplir con sus obligaciones, con una magra recompensa. 驴Por qu茅 hay tanto desprecio y desinter茅s por quienes lo pasan mal?

El laburante debe atravesar gran cantidad de peripecias para desarrollar su tarea. Sea hombre, mujer, joven o adulto, en su necesidad de llegar al lugar de trabajo tropieza con transportes p煤blicos cada vez m谩s caros (el viaje en subte ya cuesta un d贸lar), con peores frecuencias (驴se acuerdan cuando los colectivos andaban toda la noche?) y con recorridos recortados por obras de mantenimiento de eterna duraci贸n. Su ingreso es cada vez m谩s magro: es m谩s f谩cil encontrar gente con sueldos por debajo de la l铆nea de pobreza que por encima de ella.

Por eso se volvi贸 habitual el segundo trabajo. Formal o como changa, por capacidad o por rebusque, por hobby o por necesidad, muchos asalariados le roban horas al descanso y a la familia para juntar el pesito que permita llegar a fin de mes. Como si fuera poco, la modernizaci贸n laboral habilita al empleador modificar casi a su antojo el horario de trabajo y extenderlo hasta 12 horas por d铆a sin pagar adicionales.

Todo eso conspira contra la salud f铆sica y mental del trabajador, que ya ni siquiera tiene recursos para comer a mediod铆a, como lo comprob贸 un estudio de la UCA sobre vulnerabilidad alimentaria en la poblaci贸n asalariada. Algunos logran zafar de este panorama, pero para otros es m谩s grave, como los trabajadores de plataformas que ponen su propio auto o la energ铆a de su pedaleo al servicio de una aplicaci贸n.

Esa enorme cuota de sacrificios cotidianos no estar铆a dando resultados hasta ahora, seg煤n lo revela una variada cantidad de estad铆sticas y trabajos sobre ca铆da del consumo, poder adquisitivo, baja en las ventas de los comercios, cierre de empresas y dem谩s. A pesar de ello, para muchos prima la esperanza de saber que todo ese esfuerzo valdr谩 la pena en alg煤n futuro.

En ese contexto, convendr铆a reflexionar sobre el t茅rmino "deslomarse", verbo de vieja data que se puso de moda en estos d铆as. Lo us贸 el jefe de Gabinete para graficar su volumen de tareas y justificar que su esposa lo haya acompa帽ado a Nueva York en el avi贸n presidencial. Ser铆a bueno revisar si en esa ciudad los trabajadores sufren los mismos avatares que en la Argentina, si el funcionario viaja en transporte p煤blico o si ha dejado de comer porque no le alcanzan los vi谩ticos.

La decisi贸n de subir a su c贸nyuge a un vuelo solventado por el Estado (es decir, con plata aportada por todos los contribuyentes) ya es investigada por la Justicia. Es cierto que las presentaciones fueron hechas por dirigentes opositores con inocultables intenciones pol铆ticas. Tan real como que las declaraciones del jefe de Gabinete, el responsable general de la administraci贸n del pa铆s seg煤n reza la Constituci贸n, fueron desde帽osas y provocativas para con quienes realizan todos los sacrificios antedichos.

Dos d铆as despu茅s, Manuel Adorni se disculp贸. "Somos humanos y cometemos errores", adujo. Parece haber tomado nota de que el desprecio y la indiferencia por la gente que la pasa mal son malos consejeros para la casta pol铆tica que en los a帽os impares sale a pedir la adhesi贸n de los votantes para perpetuarse en el poder.

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