Un lugar para los pibes
El Indec revel贸 que uno de cada seis j贸venes no consigue trabajo. Es el corolario para una franja de la sociedad castigada por la pobreza y las deficiencias del sistema educativo.
Uno de los datos m谩s desoladores del preocupante informe sobre empleo que public贸 ayer el Indec es que, en el rango de 14 a 29 a帽os, el 16,2% de los varones y el 16,8% de las mujeres est谩 desocupado. Esto es, uno de cada seis chicos y chicas que quieren trabajar no consigue hacerlo. La proporci贸n triplica la del resto de los grupos etarios.
No se trata de un problema nuevo. La expresi贸n "la cosa est谩 dif铆cil" campea en todas las conversaciones. Y los que buscan su primer trabajo se encuentran enseguida con una barrera: la falta de experiencia. Pedir ese requisito a un aprendiz va contra toda l贸gica, pero sucede.
Es cierto que muchos de los j贸venes que pretenden insertarse en el mercado laboral tienen problemas de capacitaci贸n. En materia de educaci贸n formal, Argentina ocup贸 el puesto 66 de los 81 pa铆ses que participaron en las 煤ltimas pruebas PISA. Los resultados demostraron que el 72% de los estudiantes no alcanz贸 el nivel b谩sico en matem谩ticas y tambi茅n hubo pobres resultados en lectura y ciencias.
Claro que agarr谩rsela con la calidad de la educaci贸n es una soluci贸n demasiado simplista. Convendr谩 reparar en por qu茅 el sistema tiene que desperdiciar tantas energ铆as en atender cuestiones como alumnos mal alimentados, chicos violentados en sus hogares o en dise帽ar protocolos para adolescentes que llevan armas a las escuelas. Y tambi茅n ser铆a bueno preguntarse cu谩l es la responsabilidad de un gobierno nacional que dej贸 de pagar el Fondo de Incentivo Docente y este mes ofreci贸 a los maestros un piso salarial de apenas 650.000 pesos.
Muchos de esos alumnos provienen de hogares con condiciones de vida poco propicias para desarrollarse. Seg煤n el Indec, en el primer semestre de 2025 el 45,4% de los chicos menores de 14 a帽os viv铆an en hogares pobres. Y en la franja de 15 a 29 a帽os esa proporci贸n tambi茅n era muy elevada: 37%. Qui茅n sabe si sus familias pudieron darles recursos para comprar 煤tiles escolares o siquiera para garantizar una alimentaci贸n que les permita prestar atenci贸n en clase sin sentir hambre.
Pobreza infantil, otra de las caras del fen贸meno.
Es decir, muchos de los adolescentes que intentan integrarse al mundo adulto no han tenido condiciones de vida adecuadas, ni una alimentaci贸n apropiada, ni tampoco una educaci贸n de calidad. Entonces, que les cueste conseguir trabajo es toda una obviedad. Y salir a repartir pedidos a bordo de una bicicleta con una mochila roja o amarilla sobre los hombros es, para ellos, lo m谩ximo a lo que pueden aspirar.
De aquella frase "los 煤nicos privilegiados son los ni帽os" ya no se escucha ni siquiera el eco. Alguna vez, sin embargo, esta sociedad tendr谩 que sacar la vista de sus urgencias y sus ego铆smos y pensar qu茅 hacer con los pibes. Es una perogrullada, pero los j贸venes de hoy son los adultos de ma帽ana. Y el futuro ser谩 con ellos, o no ser谩.