DESLUMBRANTE

Entre montañas y vino, este paraje es ideal para descansar rodeado de naturaleza y paz

¿No sabés qué hacer el próximo feriado? Un pueblo rodeado de paisajes de altura, aire puro y propuestas que combinan tranquilidad, sabores regionales y conexión con la naturaleza. 

En Cuyo, los vinos afloran por toda la tierra y las bodegas se multiplican entre paisajes imponentes. Sin embargo, para quienes buscan un viaje diferente, no hay mejor plan que adentrarse por las rutas y descubrir los pequeños pueblitos de montaña donde el tiempo parece haberse detenido y la calma se vuelve protagonista.

Entre la cordillera y el valle, se alza un destino que pocos conocen: viñedos, aire puro y tradiciones que se mantienen vivas. Sus calles tranquilas, su entorno natural y fuerte identidad rural lo convierten en uno de los rincones más encantadores del oeste argentino, perfecto para disfrutar sin prisa.

El destino perfecto para disfrutar de la calma y la naturaleza

Tupungato es una localidad situada en el corazón de la provincia de Mendoza. Rodeada por la majestuosa Cordillera de los Andes, se destaca por su tranquilidad, paisajes rurales y fuerte vínculo con la vitivinicultura, uno de los motores económicos y turísticos de la región.

La localidad se encuentra a unos 75 kilómetros al sur de la ciudad capital, y el viaje dura alrededor de una hora y media en auto. Se accede principalmente por Ruta Provincial 40 y luego por Ruta Provincial 86, atravesando paisajes que combinan viñedos, cerros y campos productivos. Es un recorrido escénico ideal para disfrutar a cualquier hora del día.

Por su ubicación estratégica, Tupungato forma parte del circuito del Valle de Uco, junto a localidades como Tunuyán y San Carlos. A pocos kilómetros también se encuentran La Consulta, Vista Flores y El Manzano Histórico, lo que permite combinar la visita con bodegas, senderos naturales y atractivos culturales de toda la región.

El paisaje está dominado por el imponente Volcán Tupungato, una de las cumbres más altas de América, que alcanza los 6.570 metros sobre el nivel del mar. A su vez, el río Tunuyán recorre gran parte del valle, aportando frescura y vida al entorno. Entre montañas, laderas y campos cultivados, el escenario combina nieve, vegetación y cielo diáfano durante casi todo el año.

Uno de los símbolos más emblemáticos del destino es el Cristo Rey del Valle, un monumento de más de 28 metros de altura ubicado en la cima de una colina, desde donde se obtiene una panorámica inigualable del valle y la cordillera. Es un sitio ideal para disfrutar del atardecer o practicar fotografía de paisajes.

A su vez, el entorno ofrece múltiples zonas de recreación, como el Camping Municipal Tupungato, equipado con servicios básicos, parrillas y amplios espacios verdes. Es una opción perfecta para disfrutar de la naturaleza a bajo costo y bajo un cielo repleto de estrellas.

 Cumbres nevadas, viñedos y el río Tunuyán enmarcan un paisaje de altura que enamora a primera vista.

La zona cuenta con circuitos naturales que permiten realizar actividades al aire libre durante todo el año. Entre las más elegidas se destacan las cabalgatas guiadas por los viñedos, las rutas de trekking en la precordillera y los recorridos en bicicleta, ideales para conectar con el paisaje y descubrir la vida rural local.

A su vez, el relieve montañoso y el clima seco convierten a Tupungato en un punto ideal para el turismo de aventura. Desde escaladas y travesías 4x4 hasta parapente y rapel, hay propuestas para todos los niveles, siempre con vistas panorámicas que quitan el aliento.

Por otro lado, el cielo diáfano de Mendoza convierte a esta zona en un paraíso para la observación astronómica. Durante las noches despejadas, es posible participar en experiencias de astroturismo, con guías especializados que combinan ciencia, mitología y contemplación de las estrellas a simple vista o con telescopios.

 Cabalgatas, senderismo y ciclismo: experiencias únicas para disfrutar la montaña en movimiento.

El Valle de Uco es sinónimo de excelencia enológica, y Tupungato no es la excepción. Aquí se encuentran bodegas de prestigio nacional e internacional. Incluso, muchas de ellas ofrecen visitas guiadas, degustaciones, restaurantes gourmet y hospedajes con vista directa a la cordillera.

Esta pequeña localidad es mucho más que un destino: es una experiencia que combina la serenidad de la montaña con el encanto del vino y la hospitalidad mendocina. Por ello, cada rincón invita a detenerse, respirar profundo y disfrutar de la simpleza que ofrece la naturaleza. 

Ya sea para una escapada corta o unos días de desconexión total el próximo fin de semana largo o vacaciones de verano, este lugar reúne todo lo que se necesita para volver renovado: paisajes únicos, actividades al aire libre, gastronomía con identidad y la calidez de su gente.

Bodegas de altura, vinos de excelencia y paisajes que combinan la calma del valle con la fuerza de la montaña. 
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