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Huerta imparable: el truco casero que salva a los tomates y espanta las plagas

Este método, que combina plantas para proteger los tomates de insectos y enfermedades de forma natural, es sencillo y efectivo, y ayuda a mejorar el crecimiento y cuidar tu cultivo sin productos químicos.

En el mundo de la agricultura casera, cada vez son más los que buscan opciones naturales para cuidar sus plantas sin usar productos químicos. Y cuando se trata de tomates, hay un truco simple que puede marcar la diferencia: una técnica que protege de plagas y mejora el rendimiento del cultivo.

Este método, que viene ganando terreno entre los fanáticos de las huertas, no solo ayuda a mantener los tomates sanos, sino que además mejora el entorno de toda la plantación. Ideal para quienes buscan una huerta más sustentable, práctica y libre de químicos agresivos.

 

Lo mejor es que se trata de una estrategia natural, fácil de aplicar y muy efectiva. Se conoce como “plantas compañeras” y consiste en ubicar ciertas especies cerca del tomate para repeler insectos, nutrir el suelo y estimular su crecimiento.

¿Qué son las plantas compañeras y por qué ayudan a los tomates?

En una huerta, no todo se trata de plantar y regar. A veces, el verdadero secreto está en las combinaciones. Las plantas compañeras son una técnica natural para mejorar el crecimiento y proteger los cultivos.

Se trata de ubicar, al lado de los tomates, otras especies que aporten beneficios concretos: espantan plagas, mejoran el suelo o atraen insectos buenos. Algo así como una red de aliados verdes que trabajan en equipo.

Combinar especies en el huerto no solo espanta plagas, sino que también mejora el crecimiento y el sabor de los tomates (Imagen ilustrativa). 

Los tomates suelen ser blanco fácil para plagas como gusanos, pulgones, hongos y nematodos, que pueden atacar desde las raíces hasta los frutos. Frente a eso, la clave puede estar en copiar lo que pasa en la naturaleza: las plantas no crecen solas, sino en comunidad. Y cuando esa combinación está bien pensada, el resultado es una huerta más sana y resistente.

¿Cómo funciona este truco de los expertos?

Las asociaciones entre plantas pueden tener distintos efectos, todos útiles para una huerta sana y productiva:

Repelen insectos molestos: algunas especies aromáticas como la albahaca ayudan a mantener lejos a pulgones, gusanos o la temida mosca blanca. Atraen a los buenos: otras, como la caléndula o la zinnia, invitan a mariquitas, avispas y abejas, que combaten las plagas o polinizan. Enriquecen la tierra: plantas como las habas o el trébol fijan nitrógeno en el suelo, mejorando la nutrición de los tomates. Sirven de sostén natural: si hay variedades trepadoras, se pueden usar cultivos firmes como apoyo, al estilo de las “Tres Hermanas”: maíz, porotos y zapallo. Evitan malezas: algunas especies de hoja grande cubren el suelo, bloqueando la luz y evitando que crezcan yuyos. Mejoran el sabor: no está probado del todo, pero muchos aseguran que la albahaca no solo protege… también realza el gusto del tomate. Aprovechan el espacio: al combinar raíces profundas con raíces superficiales, se usa mejor el agua, la luz y los nutrientes. ¿Con qué conviene plantar tomates? Las mejores aliadas para tu huerta

Las hierbas aromáticas son grandes compañeras del tomate. La albahaca, por ejemplo, no solo queda bien en la salsa: también repele moscas blancas, pulgones y mejora el sabor de los frutos. El ajo, la cebolla y el cebollino ayudan a mantener alejadas muchas plagas con su fuerte aroma.

Y si tenés menta, podés usarla como repelente natural, aunque mejor en macetas porque es invasiva. La caléndula y el clavel de moro (tagetes) son flores que, además de atraer insectos buenos, actúan como escudo contra gusanos y nematodos.

Conocer las plantas que ayudan a proteger los tomates permite crear un huerto más saludable y libre de plagas (Imagen ilustrativa).

También hay hortalizas que hacen buena dupla con el tomate. La zanahoria, con sus raíces finas, ayuda a airear el suelo. Las lechugas y espinacas mantienen la humedad y cubren la tierra, evitando que crezcan malezas. Incluso los espárragos pueden funcionar, porque se protegen mutuamente de ciertas plagas. Pimientos y berenjenas, al ser parientes cercanos, comparten cuidados, aunque hay que rotarlos bien y evitar que compartan enfermedades.

Ahora, no todo va. Algunas plantas pueden jugarle en contra al tomate. Las coles (como el brócoli o la coliflor), el hinojo y el maíz compiten por nutrientes o espacio. Y otras, como la papa, comparten enfermedades graves, como el tizón. El romero y el eneldo también pueden interferir con su desarrollo.

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