IRRESISTIBLES

Ni Azcuénaga ni Uribelarrea: dos pueblos bonaerenses que tenés que visitar si amás las pastas italianas

En la llanura bonaerense hay rincones donde la cocina casera sigue siendo sagrada. Dos destinos rurales, alejados del ruido y llenos de tradición, se convirtieron en parada obligada para quienes buscan salsas con historia y masa hecha a mano.

Argentina fue cuna de grandes oleadas de inmigrantes italianos, especialmente entre fines del siglo XIX y principios del XX. Con ellos llegaron costumbres, palabras y, por supuesto, tradiciones gastronómicas que se instalaron con fuerza, sobre todo en el interior bonaerense, donde aún hoy perduran recetas familiares que se transmiten de generación en generación.

Para quienes buscan una escapada distinta en estas vacaciones de invierno, hay una propuesta que combina paisajes rurales, aire puro y una mesa llena de delicias: visitar esos pueblos que se destacan por servir las pastas más sabrosas y reconfortantes del mapa bonaerense. 

Uno de ellos es un paraje tranquilo, de espíritu agrícola, con raíces italianas muy marcadas y restaurantes que sorprenden con su cocina casera. El otro, más popular entre los viajeros de fin de semana, combina tradición, historia y un fuerte perfil gastronómico, donde los mozos ofrecen pastas humeantes en patios llenos de verde. Ambos son ideales para sentarse sin apuro, brindar con vino tinto y dejarse llevar por el ritual del buen comer.

Dos pueblos bonaerenses que tenés que visitar si amás las pastas italianas Villa Ruiz: un rincón bonaerense donde la tradición italiana sigue viva en cada plato

Es un pequeño pueblo rural del partido de San Andrés de Giles. Con poco más de 300 habitantes, conserva el encanto de los antiguos parajes ferroviarios que supieron ser protagonistas del interior argentino. Fundado oficialmente en 1906, su nombre rinde homenaje a la esposa del ingeniero Eduardo Casey, uno de los impulsores del ferrocarril en la región.

Llegar a Villa Ruiz es relativamente sencillo desde la Ciudad de Buenos Aires: se toma la Ruta Nacional 7 y desde allí se accede por caminos rurales en buen estado, a unos 20 km del casco urbano. Además, su cercanía con otros destinos turísticos como Villa Espil, Azcuénaga o incluso Carlos Keen lo convierte en una excelente parada para quienes deseen hacer una escapada de fin de semana con varias estaciones.

El paisaje que rodea al pueblo está dominado por llanuras verdes, campos sembrados y arboledas que en invierno se tiñen de ocres y brumas suaves. El ritmo pausado del pueblo, con su vieja estación de tren como punto de referencia, invita a caminar sin prisa, respirar aire puro y reconectar con lo simple.

En cuanto a su identidad cultural, Villa Ruiz conserva una fuerte impronta criolla e inmigrante. Las fiestas patronales, los encuentros comunitarios y la vida alrededor de la capilla siguen marcando el calendario local. Pero también se percibe la influencia de las tradiciones italianas en muchas de sus costumbres domésticas, especialmente en la cocina.

La propuesta gastronómica es uno de los grandes atractivos del lugar. Aunque discreta y sin grandes estructuras, se basa en la autenticidad. En pulperías, bodegones y casas de familia reconvertidas en restaurantes, se pueden degustar pastas hechas a mano con recetas centenarias: sorrentinos rellenos, ravioles con estofado, ñoquis caseros y lasagnas al horno. Todo acompañado con pan casero, vino tinto y ese calor humano que transforma cada comida en una celebración.

Platos abundantes y con el mejor sabor italiano.  
Tomás Jofré: un pueblo gastronómico del interior bonaerense con sabor de campo

Es una pequeña localidad rural ubicada en el partido de Mercedes. Aunque su nombre oficial es Jorge Born, todo el mundo la conoce por el de su estación de tren: Tomás Jofré. Con apenas unos cientos de habitantes, este paraje se transformó en un destino ideal para quienes buscan comer bien, rodeados de verde y tranquilidad.

Llegar es muy fácil: desde la Ciudad de Buenos Aires, el viaje en auto dura alrededor de una hora y media. Se accede por la Ruta Nacional 5 hasta las cercanías de Mercedes, y luego por caminos bien señalizados que atraviesan el campo. Además, está muy cerca de otras localidades con encanto como Altamira, lo que permite combinar varias paradas en una misma escapada.

El paisaje de Tomás Jofré está dominado por praderas, árboles añejos y campos de cultivo que se extienden hasta el horizonte. Es un lugar ideal para pasear en bicicleta, respirar aire puro y disfrutar del entorno rural. Las calles de tierra, los caserones bajos y los patios con parrales completan la postal de un pueblo donde el tiempo parece haberse detenido.

En lo cultural, el pueblo tiene una fuerte conexión con las tradiciones del campo y con la vida comunitaria. Los fines de semana se organizan ferias de artesanías, encuentros con música en vivo y actividades para grandes y chicos. El tren turístico que conecta con Mercedes y otras estaciones cercanas es otro atractivo que le suma un aire pintoresco y nostálgico.

Sí hay algo que define a Tomás Jofré es su propuesta gastronómica. Conocido como uno de los grandes polos culinarios del interior bonaerense, sus restaurantes de campo ofrecen almuerzos abundantes bajo la modalidad de tenedor libre. Las pastas caseras son la estrella del menú: ravioles rellenos, ñoquis esponjosos, lasagnas bien gratinadas y salsas que huelen a cocina de la nona. La experiencia se completa con embutidos artesanales, pan casero y un entorno que invita a comer sin apuro.

 Salsas deliciosas y pastas 100% caseras. 

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