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No los tires: quien tiene lápices de colores gastados en su casa cuenta con un gran tesoro, ¿cómo reutilizarlos?

Si tenés en algún rincón de tu casa una colección de lápices de colores que ya no utilizás, no los descartes, ya que te pueden servir para múltiples ideas creativas y usos que quizás no imaginabas.

Es muy común tener lápices de colores viejos guardados en algún cajón, juntando polvo, que ya perdieron su vida útil o simplemente ya no se los necesita. En tanto, si se quiere, estos pueden transformarse en un verdadero tesoro. Muchos pasaron horas de la infancia coloreando mandalas, dibujando casas torcidas o simplemente mezclando tonos sin sentido; y ahora también se pueden convertir en un verdadero recurso para crear, arreglar o decorar un rincón de la casa, con estos trucos

Darles una segunda vida no solo despierta el ingenio, sino que también ayuda a reutilizar algo que parecía inservible a pesar de por qué considerado un útil escolar. Desde marcos de fotos hasta marcadores de plantas, esos lápices que alguna vez acompañaron las tardes largas pueden seguir teniendo un rol en tu vida. Descubrí para qué sirven y por qué se considera que hoy valen oro.

¿De qué forma se pueden reutilizar los lápices de colores antiguos y por qué son todo un tesoro?
 ¿De qué forma se pueden reutilizar los lápices de colores antiguos y por qué son todo un tesoro?

A veces creemos que los objetos pierden su valor, apenas dejan de cumplir su función principal. Pero los lápices de colores viejos, gastados o rotos pueden ser el punto de partida para crear cosas nuevas, ya que su forma, su textura y la variedad de tonalidades que presentan los convierten en un material ideal para proyectos que combinan lo estético con lo práctico, sin necesidad de comprar objetos nuevos y bien caros.

No hace falta ser artista para darles un nuevo uso: basta con las ganas de probar y la creatividad para mezclar sus característicos colores a gusto de cada uno. Con un poco de pegamento y predisposición, se pueden convertir en marcos para fotos, señaladores de plantas o hasta en portadores para apoyar el celular. También podés cortarlos y hacer mosaicos para decorar una pared, una caja o la tapa de un cuaderno.

Este tipo de reciclaje casero no solo suma belleza al entorno, sino que también enseña algo más profundo: que reutilizar lo que ya tenemos puede ser una forma de cuidar el planeta, porque al evitar tirar estos materiales, se reduce la cantidad de residuos y se le da un descanso al consumo innecesario.

Algunos llegaron incluso a construir muebles o esculturas con lápices usados, demostrando que no hay límites cuando se mezclan diseño y conciencia ecológica. Pero no hace falta llegar tan lejos, transformar un puñado de lápices olvidados en algo útil ya es un pequeño acto de cambio.

¿Cómo hacer posavasos con lápices de colores gastados?
 ¿Cómo hacer posavasos con lápices de colores gastados?

Materiales:

Lápices de colores viejos Tijeras  Pegamento fuerte  Base para el posavasos (puede ser de madera, cartón grueso o incluso fieltro) Regla Lija (opcional)

Paso a paso: 

-Primero, seleccioná los lápices de colores viejos que quieras usar. Si son muy largos, podés cortarlos en trozos más pequeños (de unos 2-3 cm). Si están muy desgastados, no te preocupes, ¡igual los podés usar! Esto les dará un toque único.

-Cortá un trozo de madera, cartón grueso o fieltro en la forma que quieras para el posavasos (puede ser cuadrada, redonda o rectangular). Si estás usando madera, es posible que quieras lijarla un poco para que quede más suave y lista para pegar los lápices.

-Coloca los lápices sobre la base de manera ordenada. Podés hacerlo en líneas rectas, en un patrón de colores específico o en un diseño más aleatorio. Si querés un patrón más uniforme, usa una regla para asegurarte de que estén alineados correctamente.

-Una vez que tengas el diseño que te guste, comenzá a pegar los lápices en la base. Usá un pegamento fuerte como la cola de carpintero o pistola de pegamento caliente. Aplicá el pegamento en la parte posterior de cada lápiz y presioná con cuidado sobre la base, asegurate de que cada lápiz quede bien fijo.

-Si es necesario, podés cortar los extremos de los lápices para que queden más parejos. En el espacio que queda entre los lápices, podés rellenarlo con piezas pequeñas de lápices o con otros materiales como cuentas o piedras decorativas.

-Dejá que el pegamento se seque completamente antes de usar el posavasos. Esto puede llevar unas horas dependiendo del tipo de pegamento utilizado.

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