NO FALLA

Chau humedad y calor: el truco para refrescar tu casa sin prender el aire

Con "dos mangos" y cosas que tenés en la cocina, podés bajar la pesadez de los ambientes. Conocé el secreto de la ventilación y cómo usar el bicarbonato a tu favor.

Vivir adentro de un sauna no es vida. Con la humedad por las nubes y el calor que no afloja, muchas familias buscan cómo refrescar la casa sin que la cuenta de luz sea una pesadilla. 

No hace falta tener el aire acondicionado prendido todo el día: existen trucos caseros con sal gruesa y bicarbonato que te cambian el aire de la pieza en un toque.

Si sentís que el aire está pesado y no podés ni respirar, anotá estos consejos para ganarle a la humedad gastando monedas. Acá te contamos cómo hacerlo paso a paso.

El truco de la sal gruesa y el bicarbonato

Aunque no lo creas, la solución está en tu alacena. La sal gruesa y el bicarbonato de sodio son imanes naturales para la humedad.

Cómo hacerlo: poné un poco de sal gruesa o bicarbonato en recipientes abiertos y repartilos por los rincones de los cuartos más pesados.

El secreto: vas a ver cómo el polvo se empieza a poner húmedo; eso significa que está "chupando" el vapor del aire. Cambialos cada tres días y vas a sentir el ambiente mucho más liviano.

Trucos caseros con sal gruesa y bicarbonato que te cambian el aire de la pieza en un toque.

Ventilar con inteligencia: no metas el calor

Abrir las ventanas al mediodía es el peor error que podés cometer. Lo único que lográs es meter el aire hirviendo del exterior. La clave es la ventilación cruzada en horarios estratégicos:

Madrugada y mañana: abrí todo apenas sale el sol para renovar el aire fresco.

Cierre total: antes del mediodía, cerrá ventanas y bajá persianas para encanutar el fresco adentro.

Noche: recién cuando baja el sol, volvé a abrir para que circule el aire y baje la temperatura de las paredes.

Ojo con el ténder: el enemigo oculto

Si no tenés patio o balcón y colgás la ropa adentro, estás cocinando humedad. Tender las prendas mojadas en el living o la pieza aumenta muchísimo la pesadez del ambiente. 

Si no te queda otra que secar adentro, hacelo en el lugar más ventilado de la casa y nunca dejes la ropa húmeda amontonada.

Si tenés carbón de algún asado viejo, poné un par de trozos en un frasco. Es un secante natural increíble que no falla nunca. ¡Probá estos trucos y dale un respiro a tu bolsillo!

Esta nota habla de: