El dato infalible para reconocer cuando un gato tiene frÃo, ¿cómo se lo puede cuidar?
Las bajas temperaturas pueden afectar de forma silenciosa a las mascotas en los hogares. Los detalles a tener en cuenta para evitar problemas en su salud.
Los dÃas de frÃo extremo en Argentina pueden traer múltiples complicaciones de salud a la sociedad, un aumento considerable en las tarifas por el uso de electrodomésticos como estufas o caloventores para tratar de mantener una temperatura agradable.
Sin embargo, uno de los problemas silenciosos es cómo puede afectar este clima a las mascotas del hogar, siendo los gatos uno de los que pueden tener complicaciones mucho mayores.
Estos animales se caracterizan por ser bastante resistentes a los cambios de temperatura repentinos debido a su pelaje. Sin embargo, existen algunas particularidades que demuestran alguna problemática, como mantenerse quieto o buscar fuentes de calor.
Los detalles que te hacen dar cuenta de que un gato puede estar en peligro
La forma de reaccionar de un gato durante las jornadas de mucho frÃo puede traer preocupación a los dueños, principalmente si se muestran más somnolientos que de costumbre o si presentan partes del cuerpo frÃas cuando los tocan.
Una de las acciones más comunes de estas mascotas es acercarse a estufas, mantas u otras fuentes de calor, como lo puede ser el regazo de las personas; además, si se acuestan en forma de "bolita", puede expresar la intención de mantener el calor corporal.
Los gatos pueden padecer menos el frÃo por su pelaje, pero dan claros indicios cuando ocurre.
En el caso de que esto se mantenga a lo largo del tiempo, pueden darse otras problemáticas como la disminución de la temperatura corporal o hasta darse una hipotermia, patologÃa que requerirÃa una atención veterinaria urgente.
Cuáles son las formas más prácticas para proteger a los gatos del frÃo
Entre los métodos más elegidos para que las mascotas no sufran de manera muy brusca las bajas temperaturas está tratar de mantener los espacios estables y evitar que los lugares de descanso estén cerca de corrientes de aire.
Uno de los ejemplos más habituales es ubicar una cama en una zona cálida e incorporar mantas o frazadas para que conserve el calor corporal; aunque otra de las opciones es optar por una cama con relleno térmico.