¡Cuidado! Cambian los cajeros automáticos y si no seguís estas claves, podés ser víctima de una estafa
Al retirar efectivo en un cajero automático, los estafadores pueden robar los datos personales de tus tarjetas de débito y crédito para realizar compras fraudulentas. Conocé cómo evitar este tipo de fraude y proteger tu plata.
Los cajeros automáticos siguen siendo una herramienta clave para manejar el dinero en Argentina, a pesar del crecimiento de las transferencias electrónicas. Cada día, miles de personas utilizan estos aparatos para retirar efectivo o realizar otros trámites bancarios, lo que los convierte en un objetivo atractivo para las estafas.
Aunque la tecnología avanza rápidamente, los fraudes también lo hacen, especialmente en lo que respecta a llamadas bancarias que pueden incluir promociones falsas, supuestos premios o incluso engaños relacionados con familiares. Ningún usuario a salvo de ser víctima de estos delitos.
Una de las estafas más comunes que afecta a los usuarios de cajeros automáticos es el “skimming”. Este fraude se basa en la clonación de tarjetas de crédito o débito al robar la información contenida en ellas.
Los delincuentes instalan dispositivos ocultos en el interior de los cajeros, como lectores de tarjetas falsos o pequeñas cámaras, sin que las víctimas lo noten, y así capturan los datos bancarios de las personas al momento de utilizar el cajero.
Luego, con la información robada, logran duplicar las tarjetas y realizar transacciones fraudulentas, poniendo en riesgo el dinero y la seguridad de los usuarios en muchos aspectos, ya que incluso hasta podrían retirar efectivo.
Cómo evitar ser víctima de “skimming” al usar cajeros automáticosPara prevenir estas estafas, es crucial estar alerta a ciertos detalles antes de utilizar los cajeros automáticos. Las autoridades y los bancos aconsejan revisar bien el entorno de la máquina, ya que objetos inusuales, como folletos pegados en el interior, pueden ser señales de que alguien manipuló el cajero.
Además, es importante inspeccionar cada parte del cajero: la ranura para tarjetas, el teclado y la pantalla. Si notás algún dispositivo extraño o algún cambio en la apariencia del cajero, lo mejor es no usarlo y buscar otro que te brinde mayor seguridad.
Además, al ingresar el PIN, es recomendable usar una mano para cubrir el teclado para evitar que posibles cámaras ocultas puedan captar la contraseña. De esta forma se reducen las posibilidades de ser víctima de la estafa.
Es fundamental también mantener la vigilancia en el lugar al momento de retirar dinero y no permitir que extraños vean la clave mientras realizás la transacción. Los delincuentes pueden aprovechar cualquier distracción para robar información y llevar a cabo fraudes.
¿Qué hacer si creés que fuiste víctima de skimming? Llamá a tu banco lo antes posible: contactá a tu entidad financiera y avisales que creés haber sido estafado. Pedí la cancelación de la tarjeta para evitar nuevos cargos. Denunciá el hecho: presentá una denuncia ante la policía, con todos los datos disponibles como la fecha y el lugar donde utilizaste el cajero. Cuanta más información, mejor. Revisá tu cuenta constantemente: controlá tus movimientos bancarios y chequeá que no haya cargos sospechosos. Si encontrás algo raro, comunicate con tu banco de inmediato.
Además del “skimming”, hay otras técnicas fraudulentas que buscan robar información personal y financiera. Conocerlas es clave para evitar caer en ellas:
Phishing: los estafadores envían correos electrónicos o mensajes falsos haciéndose pasar por bancos o empresas conocidas. Estos mensajes incluyen enlaces a sitios web truchos para robar datos como contraseñas o números de tarjeta. Smishing: es similar al phishing, pero en lugar de correos, los delincuentes te envían mensajes de texto (SMS) con enlaces falsos que buscan que los usuarios les brinden sus datos personales. Vishing: acá, los estafadores se comunican por teléfono y se hacen pasar por instituciones financieras o incluso autoridades. El fin es el mismo: conseguir la información privada necesaria para realizar fraudes. Pharming: mediante esta técnica, los delincuentes manipulan los sistemas de navegación web para redirigirte a sitios falsos, incluso si escribís bien la URL. Carding: en este caso, los estafadores roban información de tarjetas de crédito para realizar compras online o en comercios físicos sin que te des cuenta.