IRRESISTIBLE

Ideal para el mate: receta de Chiacchiere, los pastelitos italianos que recuerdan a la sabrosa cocina de la "nonna"

Crujientes, dulces y con aroma a hogar, estas delicias típicas de Italia conquistan con su textura aireada y toque de azúcar impalpable. Una opción fácil y económica para acompañar el café o la merienda.

A la hora de la merienda, no hay nada más reconfortante que el aroma de algo recién horneado o frito, sobre todo cuando recuerda a la cocina de la abuela. En esos momentos, las tradiciones familiares se hacen presentes en forma de dulces simples, pero irresistibles.

Un acompañante infalible son las chiacchiere, también conocidas como frappe o bugie, unas tiras finas de masa crujiente que se espolvorean con azúcar impalpable. Son perfectas para servir con café, mate o té, y una deliciosa alternativa a los pastelitos o buñuelos tradicionales.

Ingredientes para chiacchiere 250 g de harina 0000 30 g de azúcar 1 pizca de sal 30 g de manteca a temperatura ambiente 2 huevos 1 cucharadita de esencia de vainilla o ralladura de limón 1 chorrito de grappa, vino blanco o coñac (opcional) Aceite neutro para freír Azúcar impalpable para espolvorear
Harina, huevos, azúcar y manteca: pocos elementos para lograr un clásico irresistible. 
Preparación paso a paso: 1. Mezclar los ingredientes secos En un bol grande, colocar la harina, el azúcar y la pizca de sal. Hacer un hueco en el centro, como si fuera un volcán, para incorporar los ingredientes húmedos. 2. Incorporar los huevos y la manteca Agregar los huevos y la manteca pomada en el centro. Mezclar con tenedor o espátula desde el centro hacia afuera, incorporando poco a poco la harina hasta formar una masa. 3. Aromatizar la preparación Sumar la esencia de vainilla o la ralladura de limón, según el gusto, y, si se desea, el chorrito de licor (grappa, vino blanco o coñac), que realza el sabor y aporta una textura más crujiente. 4. Amasar y descansar la masa Pasar la mezcla a la mesada y amasar unos 10 minutos, hasta que quede lisa, elástica y sin grumos. Formar un bollo, envolverlo en film o cubrirlo con un paño húmedo y dejar reposar al menos 30 minutos a temperatura ambiente. Este paso permite que el gluten se relaje y la masa se estire sin romperse. 5. Estirar la masa bien fina Dividir el bollo en dos partes para trabajar más cómodo. Estirar con palo de amasar o máquina para pastas hasta obtener un espesor de 2 milímetros aproximadamente. Cuanto más fina quede, más aireadas y crocantes resultarán las chiacchiere. 6. Cortar las piezas Con un cuchillo o una rueda de pastas, cortar tiras rectangulares de unos 10 x 4 cm. En el centro, realizar un pequeño corte longitudinal (sin llegar a los bordes) para que no se inflen al freírse. 7. Freír correctamente Calentar abundante aceite en una sartén profunda o cacerola. La temperatura ideal es de 170-180 °C (si no tenés termómetro, probá con un pedacito de masa: debe burbujear y dorarse en unos segundos).
Freír de a pocas piezas por vez, apenas 1 minuto por lado, hasta que tomen un tono dorado parejo. 8. Escurrir y enfriar Retirar con espumadera y colocar sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite. Dejar enfriar completamente antes de espolvorear el azúcar. 9. Espolvorear y disfrutar Una vez tibias, cubrir generosamente con azúcar impalpable usando un colador fino. Servir solas o acompañadas con café, chocolate caliente o un vino dulce italiano.
 Cada vuelta de masa y cada burbuja dorada guardan el sabor de la cocina italiana más tradicional.
Consejos de la abuela italiana para unas chiacchiere perfectas El secreto está en el descanso. La masa necesita tiempo para relajarse y volverse elástica. Nunca te saltees los 30 minutos de reposo: así se estira fina sin romperse. Un toque de licor marca la diferencia. La nonna usaba grappa, pero podés reemplazarla por vino blanco, coñac o incluso un chorrito de anís. Le da aroma y una textura más crocante. Freír con cáscara de limón. Poné un trocito de cáscara de limón en el aceite caliente: perfuma las chiacchiere y evita que el aceite se queme. Aceite siempre limpio y caliente. No frías demasiadas a la vez y controlá la temperatura: si el aceite está frío, absorberán grasa; si está muy caliente, se dorarán demasiado rápido. El azúcar, al final, pero no tarde. Espolvoreá las chiacchiere cuando todavía están tibias para que el azúcar se adhiera mejor y no se humedezcan. Guardalas bien. Una vez frías, conservá las chiacchiere en una lata o frasco hermético con papel manteca entre capas. Así se mantienen crujientes durante varios días. Versión de horno, pero con truco. Si las hacés al horno, pintalas con un poquito de manteca derretida antes de hornear: así quedan doradas y con ese brillo tentador. El toque final de la nonna: servilas con vino dulce, limoncello o un café fuerte. No se trata solo de comer, sino de disfrutar con calma, como se hace en Italia.
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