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Receta tradicional de turdilli: cómo elaborar este manjar italiano en la cocina de tu casa

La repostería del sur de Italia revela su secreto mejor guardado con los turdilli, unos pequeños dulces similares a ñoquis que se preparan en solo una hora. La receta lleva ingredientes básicos.

Los turdilli son pequeños bocados dulces que condensan la esencia de la repostería del sur de Italia. Estos dulces, que se asemejan a ñoquis dulces, se fríen y luego se bañan en miel. Originarios de la región de Calabria, aparecen tradicionalmente en las mesas navideñas.

La preparación de esta delicia de la cocina europea solo demanda una hora de nuestro tiempo. Su origen se remonta a tiempos antiguos, cuando las familias rurales utilizan ingredientes básicos para crear postres sencillos pero festivos. Los huevos, de hecho, son un elemento clave para lograr este postre italiano.

La receta detallada: ingredientes para preparar turdilli

Para elaborar estos turdilli caseros, que rinden para cuatro personas, necesitamos pocos elementos, muchos de los cuales ya se encuentran en nuestra alacena.

Ingredientes:

500 gramos de harina 0000. 2 huevos. 100 mililitros de vino tinto o vino dulce. 50 gramos de azúcar. 60 mililitros de aceite de oliva. 1 cucharadita de ralladura de naranja. 1 pizca de sal. Aceite para freír. 200 gramos de miel. 2 cucharadas de agua (esto es opcional, sirve para diluir la miel).
Los turdilli son pequeños bocados dulces que condensan la esencia de la repostería del sur de Italia. 
El paso a paso de esta preparación

La preparación de los turdilli es un proceso que resulta muy fácil y se completa rápidamente. Se requiere atención, sobre todo en el amasado y el baño final con miel.

En un bol grande, mezclamos la harina con el azúcar, la sal y la ralladura de naranja. Agregamos los huevos, el aceite y el vino poco a poco. Amasamos hasta lograr una masa suave y elástica. Dejamos reposar la masa unos 30 minutos, manteniéndola tapada. Luego, formamos cilindros finos, muy similares a los de los ñoquis. Cortamos estos cilindros en trocitos de unos 2 centímetros. Opcionalmente, podemos pasar los trocitos por un tenedor para darles una forma ondulada, aunque esto no resulta obligatorio. Calentamos el aceite (puede ser de oliva o de girasol) en una sartén profunda. Freímos los turdilli hasta que adquieran un color dorado. Finalmente, los escurrimos sobre papel absorbente para quitar el exceso de aceite. En una cacerola aparte, calentamos la miel con un chorrito de agua (si usamos el agua, diluimos la miel y queda más fluida). Incorporamos los turdilli fritos a la miel y mezclamos suavemente para que se impregnen bien.

Servimos los turdilli en una fuente, buscando formar una pequeña montaña. Dejamos que se enfríen por completo antes de disfrutar esta delicia.

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