La tartiflette aterrizó en las cocinas argentinas para quedarse como la reina de las noches de frÃo. Este gratinado potente, que mezcla papas, panceta, cebolla y una montaña de queso fundido, es la solución perfecta cuando el presupuesto no alcanza para la carnicerÃa.
Esta delicia nació en la región de Saboya, en los Alpes franceses, una zona donde la nieve no da tregua y el cuerpo pide calorÃas. Su nombre proviene de "tartiflâ", que en el dialecto de esa región significa simplemente papa. Sin embargo, la historia detrás de este plato tiene un origen curioso que pocos conocen y que se relaciona con el marketing de los años 80.
El proceso es directo y el resultado es un espectáculo de sabor. Seguà estos pasos al pie de la letra para que el queso gratine como en los mejores restaurantes:
Bañá todo con la crema de leche para que se meta bien entre los huecos de las papas.
Cortá el queso al medio y ponelo arriba de todo con la cáscara (o la parte externa) hacia arriba.
Mandá al horno a 200°C por 25 minutos hasta que el queso explote de dorado y burbujas.
Esta delicia nació en la región de Saboya, en los Alpes franceses.
El queso: cómo reemplazar el Reblochon en Argentina
El alma de este plato en Francia es el queso Reblochon, un producto de leche cruda que se derrite de maravilla. Como en nuestro paÃs es difÃcil de conseguir o su precio te deja temblando, existen alternativas nacionales que cumplen la misma función de crear esa capa elástica y sabrosa que todos buscamos.