Ni papel film ni alumnio: 3 "trucos" para conservar el queso fresco y alargar su vida útil
Esta serie de trucos es infalible para mantener la frescura del queso cremoso, y para evitar que le salgan hongos. Mirá cómo se hacen. Â
Entre los problemas más comunes de la vida doméstica, uno de los más destacados es el del queso, que suele durar poco en la heladera. Sin embargo, para que se conserve fresco por más tiempo y para extender su vida útil, existen tres trucos clave que lo mantendrán fuera del alcance de los hongos y que además, son súper fáciles.Â
Si gastas mucho dinero comprando queso porque en la heladera dura poco tiempo, anotá esta serie de técnicas infalibles. En general, se suele optar por envolverlo en papel film o papel alumnio para conservarlo fresco, sin embargo, ambos materiales lo terminan perjudicando aún más.Â
Aunque muchos piensan que el papel de aluminio o el film plástico son opciones prácticas para conservar queso, este es un grave y habitual error. El papel aluminio bloquea el flujo de aire y genera un exceso de humedad, favoreciendo la aparición de moho. Mientras que el film crea un ambiente hermético que impide que el queso “respireâ€, haciendo que su textura se vuelva pegajosa y su aroma se deteriore rápidamente. Â
Estos tres trucos son la solución perfecta para ahorrar en alimento, asà como en materiales que no van a funcionar para mantener la frescura del queso. Mirá cómo se hacen.Â
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Infalibles: 3 trucos para conservar fresco el queso y evitar que salgan hongosUna de las mejores maneras de conservar el queso es utilizar papel especial para quesos, diseñado especÃficamente para permitir que respire mientras mantiene su humedad natural. Gracias a su superficie porosa, este material protege el queso sin asfixiarlo, evitando que se seque o se estropee.
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Se consigue en fiambrerÃas grandes o negocios especializados en lácteos, pero si no lo encontrás, podés reemplazarlo con papel pergamino o papel para hornear.
Otra alternativa muy efectiva es envolver el queso en papel vegetal o papel de horno, especialmente si no conseguiste el papel especial. Para hacerlo bien, primero hay que cubrir el queso con una hoja de este papel.Â
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Si se quiere una mayor protección, colocar encima un paño de algodón o guardarlo en un recipiente con tapa que no cierre de manera hermética. Este método es ideal para quesos semicurados y curados como gouda, cheddar o parmesano.
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Finalmente, otra opción práctica es almacenar el queso en un recipiente o frasco de vidrio con tapa suelta. Es importante no sellarlo de forma hermética, ya que el queso necesita un mÃnimo intercambio de aire para conservar su textura y humedad adecuadamente. Asà se evita la condensación excesiva y el deterioro rápido del producto.
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