El truco infalible para que la papa no se "ponga fea" en la heladera
Evita el derroche de comida e incorpora este sencillo método que mantiene frescas las papas o cualquier alimento que entre en análisis por acción del aire.
Calcular la cantidad exacta de ingredientes para un menú es prácticamente imposible, sobre todo cuando se trata de alimentar a familias de pocos integrantes o individuos que están iniciando su independencia. Por este motivo, siempre se termina desechando diferentes alimentos como las verduras o frutas.
Teniendo en cuenta el contexto social y la gran necesidad de amortiguar los gastos económicos del hogar, la mejor alternativa es implementar el truco infalible que permite que las papas u otros alimentos no entren rápidamente en proceso de oxidación.
Si bien este método no es eterno, dura solamente 72 horas, al seguir los pasos de manera ordenada, se impide el ingreso de aire y partículas que impiden darle una segunda oportunidad a un elemento tan apreciado como requerido.
Asimismo, más allá de su excelente beneficio, lo más destacado de esta sencilla acción es que solo requiere de dos elementos económicos para poder funcionar de manera correcta.
Para lograr este sencillo truco con éxito, solo se necesitan unos elementos básicos que suelen estar al alcance en la mayoría de los hogares o pueden comprarse por pocos “mangos” en cualquier tipo de comercio de cercanía.
Para prevenir la oxidación de las papas, el método más rápido es sumergirlas en abundante agua fría porque será la encargada de mantener la frescura por al menos 72 horas. En este proceso, crea una barrera entre el carbohidrato y el oxígeno, lo que impide la reacción química que provoca el cambio de color.
Más allá de contar con HO potable, también será necesario un táper o recipiente bien limpio. A su vez, para que la duración sea mayor, habrá que realizar algunas rápidas acciones que evitaran que la consistencia se modifique.
1- Las papas peladas que hayan sobrado, se cortan en rodajas o trozos más pequeños y se lavan bien para quitar todo exceso de tierra.
2- Lavar adecuadamente un táper o fuente hermética y llenar hasta el borde con agua bien helada, pero no congelada.
3- Colocar las unidades de manera ordenada, tapar sumamente bien para evitar que ingrese aire y colocar dentro de la heladera. Más precisamente en un estante donde no haya posibilidad de caída o movimiento.
4- A la hora de utilizar, se deben quitar del recipiente en cuestión, enjuagar, secar con papel de cocinar para evitar que queden aguadas y cocinar con el método que se prefiera.

