Un curioso hecho que ocurrió en Inglaterra puede ocasionar que muchos padres y madres limiten las muestras de cariño y lo piensen dos veces la próxima vez antes de dejar que su bebé sea besado por cualquier persona.

Noah Tindle, que ahora tiene nueve meses, pasó dos meses y medio recuperándose en el hospital del mortal beso que recibió en su bautismo y que lo infectó con el virus del herpes simple (VHS-1), que es altamente contagioso.

El mismo herpes labial que en adultos provoca ampollas, ardor o picazón alrededor de la boca y que solo dura algunos días, en bebés puede provocar una discapacidad neurológica duradera o incluso la muerte, ya que su sistema inmunológico no se ha desarrollado lo suficiente como para poder combatirlo.

Para crear conciencia sobre los peligros del herpes simple, Ashleigh White, mamá de Noah, que cuando ocurrió el hecho tenía tan solo un mes, decidió compartir su historia en Facebook, donde pidió a la gente no besar a los bebés ya que no tienen las defensas adecuadas para protegerse.

La mujer, advirtió: “Lo que no me di cuenta es que incluso si no tienes un herpes labial activo, aún tienes el virus en tu sistema y saliva, lo que significa que nunca puedes ser demasiado cuidadoso”.

Es por esa forma de transmisión por lo que se le conoce también como el "beso de la muerte", un beso cuyos síntomas la madre de Noah empezó a identificar en el bebé cuando este apenas tenía un mes.

La madre señaló que "su ojo comenzó a hincharse y a formar un poco de costra". "Y unos días después aparecieron ampollas, así que lo llevamos al pediatra, quien nos remitió directamente al hospital", agregó.

"Logramos detectarlo a tiempo, antes de que pasara a ser una enfermedad sistémica y comenzara a afectar a todos sus órganos vitales", expresó.

Tras ser diagnosticado, Noah fue asistido en el Hospital Infantil de Sheffield, donde recibió medicamentos antivirales durante dos semanas. Además tuvo que tomarlos preventivamente otros seis meses.