Los echaron del club de Striptease por no usar barbijo y tirotearon la fachada del local con un fusil de asalto
Los tres hombres que atacaron el lugar ubicado en Oregon, Estados Unidos, fueron detenidos y acusados de intento de asesinato. Uno de ellos se enfrenta a una condena de 82 años de prisión, mientras que los demás podrían recibir cadena perpetua.
Tres hombres fueron detenidos y acusados de intento de asesinato, tras tirotearse en un club de striptease al que anteriormente no los habían dejado entrar por no llevar barbijo, en el estado de Oregon, en Estados Unidos.
Los amigos habían concurrido al club nocturno Sahara Theatre de la ciudad de Anaheim, cuando el personal de seguridad no los dejó ingresar por no tener tapabocas. En consecuencia, los acusados llevaron fusiles AK-47 y tirotearon el frente del local.
El fiscal del Distrito de Anaheim Todd Spitzer indicó que los tres hombres fueron acusados con los cargos de "uso de arma mortal" en relación con el ataque.
Two Men Facing Life in Prison for Shooting up Anaheim Strip Club after Being Kicked Out for Failing to Wear Face Masks. Three people shot with an AK-47; a third patron is facing assault with a deadly weapon charges in connection with the attack.https://t.co/QhlQLkIqOz pic.twitter.com/mjuqOw6qol
El sargento del Departamento de Policía de Anaheim, Shane Carringer, aseguró que el club "estaba lleno, con más de 30 personas, entre clientes y empleados" y destacó que el hecho de que no haya muerto nadie "es un milagro".
Entre los heridos se encuentran un cliente, dos empleados y una cuarta persona que no quiso recibir atención médica, segun indicó el Departamento de Policía de Anaheim. Una de las víctimas recibió un balazo en el omóplato izquierdo, que le provocó una fractura, mientras que otra persona debió ser intervenida quirúrgicamente.
Los delincuentes fueron indentificados como Edgar Nava-Ayala de 34 años, Daniel Juvenal Ocampos de 22 y Juan José Acosta Soto. Sólo el primero de ellos disparó alrededor de 15 rondas de tiro, y enfrenta una condena a 82 años de prisión, mientras que Ocampo 21 años de cadena perpetua. Por su parte, Soto se enfrenta a una condena de 17 años y 4 meses de cárcel.

