Un nene taiwanés de cuatro años, al que sus padres habían dejado solo en casa, se salvó de una muerte segura gracias al tamaño de su cabeza, que quedó atascada entre los hierros del balcón de su departamento cuando pretendió traspasarlos.

El incidente sucedió en la ciudad de Pingtung, en el sur de Taiwán. Una vez que salió al balcón del quinto piso, se cayó entre las rejas de seguridad, con pocos centímetros se separación entre unas y otras.

Sus brazos, piernas y torso completo se desplomaron al vacío pero milagrosamente su cabeza quedó atrapada entre los barrotes.

Ante la dramática escena, vecinos y transeúntes extendieron la lona protectora de un auto para usarla como red de seguridad.

Al lugar acudieron los bomberos y la policía para rescatarlo, y el nene, además de un gran susto, sólo resultó con lesiones menores en la cabeza y las orejas.

El incidente