Descargó su odio contra los "Balis" y abrió un picante debate: ¿Son los pantalones más feos del mundo?
Sin lugar a dudas, son de los más cómodos, pero su estilo y personalidad no le van bien a cualquiera. Un usuario opinó sobre una de las prendas de vestir más populares y asociadas al perfil juvenil naturista y generó una disusión en las redes sociales. Enterate el imperdible ida y vuelta de los internautas.
Un twittero criticó este lunes en su cuenta virtual a los populares pantalones rayados y coloridos, conocidos como “balis”, y causó una gran polémica en las redes sociales tras convertirse en uno de los posteos más virales de la semana.
El internauta opinó que los llamativos pantalones, que se venden en varios puestos artesanales y ferias del país –sobre todo en el Norte argentino, en pueblos jujeños como Tilcara y Purmamarca- eran los más feos “de la historia de la humanidad” y provocó distintas reacciones de cientos de miles de usuarios.
El pantalón más feo de la historia de la humanidad. pic.twitter.com/wAzGlnEuNf
— Tapa (@TapaMartin) February 13, 2022Luego de que el joven, de usuario “TapaMartín”, publicara su mirada sobre esta prenda de vestir, no tardaron en aparecer comentarios de ambos bandos, a favor y en contra: por un lado, varios manifestaron su coincidir con esta postura; otros indicaron estar de acuerdo, pero señalaron que incluso habían peores estilos, cortes y telas de pantalones que se hicieron tendencia en determinado momento; y otros defendieron con devoción el simpático y colorido pantalón, alegando que se trataba de una impronta muy particular, de una prenda cómoda, y que no tenía que ver necesariamente con un estilo de vida “hippie”, como muchos apuntaban.
“Pará, pará, pará… Si hay un ranking del 1 al 10, hay varios antes eh…”, expresó otro twittero en la caja de comentarios de la publicación original, en la que adjuntó imágenes de unos controvertidos pantalones holgados.
“¿Pero qué te hizo el pantalón más lindo y cómodo del mundo?”, contraatacó otra usuaria, junto a unas fotos donde se la ve vestida con “balis” de colores verdes y violetas. “La envidia que manejan”, defendió otro twittero, que presumió su pantalón, esta vez de color negro con rayas rojas, amarillas y verdes.
Asimismo, hubo quienes objetaron que se trataba de una crítica clasista y estigmatizante por tratarse de pantalones baratos y de acceso popular, frente a, por ejemplo, la moda de los pantalones “Elepants”, una imitación “cheta” de los “balis” que lleva cuadros en vez de rayas y que incluso fueron promocionados por los Pumas durante el Mundial de Rugby de 2015.
Son horribles pero son lo más cómodo del mundo pic.twitter.com/bqBKS09ULr
— JC (@jcbarcelona05) February 14, 2022Del mismo clan pic.twitter.com/M5UtbAk90K
— Gabriel Fernández (@Gabriel95437611) February 14, 2022
Te lo pones y automáticamente te aparece el pullover pic.twitter.com/UiGffEK9UC
— Ratón Salaberry (@RatonSalaberry) February 14, 2022Pero que t hizo el pantalón más lindo y comodo del mundo? pic.twitter.com/MddgsAY69F
— 007 (@VMilagrxs) February 14, 2022La versión Tincho pic.twitter.com/PP4xxF5HQo
— El Mono de Instituto (@MonoIACC) February 13, 2022
Estar o no a la moda es quizás una de las grandes preocupaciones y temas de interés de la humanidad desde hace siglos. Corría el año 1837 cuando en Argentina se fundó “La moda”, un periódico dedicado exclusivamente a la divulgación de técnicas textiles, conocimientos en indumentaria, imposición de tendencias, y mucho más. Para este entonces, ya se sabía que la forma de vestir no era una cuestión superficial ni pasajera, sino una contundente manera de expresarse política, social, económica y culturalmente en determinados contextos.
Los limites y formalidades de la indumentaria se desdibujan cada vez más con el paso del tiempo, dando nuevas y creativas maneras de sentir y expresarse en un mundo que se complejiza día a día.
La acción de vestirse implica compartir con el otro desde un punto de partida. Un retazo de tela puede hablar mejor que nuestras alabras de nuestro origen, edad, nuestras preferencias y gustos, la época, e incluso refleja todo lo que no somos ni queremos representar por varias razones. Y esto sucede de forma involuntaria, ya sea pensado con mucho esmero o como quien dice “al pasar”.

