Por Marcelo Rodríguez
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Con el último aliento. Con, tal vez, el terror de que aquella final perdida ante River, se convierta en un signo crónico. Una enfermedad de esas que se hacen difíciles de erradicar. Y dentro de las llamativas limitaciones que mostraron varios jugadores de Boca, la visita encontró en Bou el empate final.

No fue un partido a favor del xeneize, y tampoco fue uno en donde Atlético Tucumán dominó a placer. Al contrario, fue un cotejo que tuvo en casi los 90 minutos de juego, un Boca un escalón o dos por encima del adversario. Pero se sabe, esto es fútbol, y en este caso, posesión o mejores chances para marcar no te hacen acreedor de ganar el partido. Así fueron las cosas. Boca se vino a Buenos Aires aún con el sabor amargo. Pudo ser mucho peor, es verdad. Aunque despejó algún que otro fantasma frente a un Atlético que en su cancha se hace complicado.

En un terreno realmente lamentable, Boca arrancó mejor en el juego. Buscó con más desprolijidad que ideas, pero así y todo, fue primero Wanchope y luego Pavón en posiciones similares, los que tuvieron la apertura del partido. Situación que de haberse dado, hubiera sido justa. Pero el xeneize tiene un talón de Aquiles muy claro: las pelotas paradas y el paupérrimo rendimiento de los centrales.

No por nada Zielinski mandó a sus dos puntas sobre Goltz y Magallán, dejando de lado a los laterales, porque Mas no es Fabra y a Jara lo tapó con un volante por ese costado.

La jugada de pelota parada llegó. La defensa quedó atrás, Rossi se quedó en el medio, y Toledo puso el uno a cero para los tucumanos.

El revuelo de viejos y nuevos fantasmas aparecieron en Boca. El golpe del gol no pudo ser asumido con autoridad por el equipo de Guillermo, que debió irse al descanso abajo en el marcador.

En el complemento las cosas cambiaron un poco. Boca se paró de manera un poco más agresiva, más adelante en el campo, ante un Atlético que apostó, como en el primer tiempo, a una salida limpia de contra.

De todas formas, el equipo marcó un giro a favor del xeneize con la entrada de Bebelo Reynoso. Fue aire fresco para el conjunto de Guillermo. De su movilidad, que fue la que no tuvo Tevez, quien esta vez jugó como él quiere pero no lo hizo de manera brillante, apenas algo aceptable, Boca comenzó a tener mejores ideas para llegar al empate.

El ex Talleres jugó de lo que no pudo hacer Carlitos y fue quien le empezó a encontrar la solución al problema del partido. Y sí, después de algunas salvadas, convirtiendo al ex arquero de River, Batalla, como figura, llegó lo que de alguna manera parecía inevitable: el gol de Boca.

Fue gracias a Bou, quien había ingresado como manotazo de ahogado por Mas. Y fue el jugador que había quedado relegado por Ábila, quien estableció el empate "salvador"... ¿Salvador?

Síntesis

Atlético Tucumán: Augusto Batalla; Cristian Villagra, Rafael García, Jonathan Cabral y Gabriel Risso Patrón; Guillermo Acosta, Nery Leyes, Rodrigo Aliendro y Favio Alvarez; Leandro Díaz y Javier Toledo. DT: Ricardo Zielinski.

Boca Juniors: Agustín Rossi; Leonardo Jara, Paolo Goltz, Lisandro Magallán y Emmanuel Mas; Nahitan Nández, Wilmar Barrios y Pablo Pérez; Carlos Tevez; Cristian Pavón y Ramón Abila. DT: Guillermo Barros Schelotto.

Gol en el primer tiempo: 32m Javier Toledo (AT). 
Gol en el segundo tiempo: 46m Walter Bou (B).

Cambios: en el segundo tiempo, 15m Gonzalo Freitas por Villagra (AT) y Emanuel Reynoso por Jara (B), 22m Luis Rodríguez por Díaz (AT), 36m Walter Bou por Más (B), David Barbona por Toledo (AT) y 48m Julio Bufarini por Tevez (B)

Amonestados: Cabral, Risso Patrón, Aliendro (AT); Barrios (B).

Arbitro: Darío Herrera.

Cancha: Atlético Tucumán.