Manu es una pieza fundamental en el plantel (Spurs).

Cuando a partir del martes arranque la temporada 2017-2018 de la NBA, Manu Ginóbili estará añadiendo otro eslabón a su cadena de éxitos, y es que a sus 40 años es el mayor referente de una generación de latinoamericanos en la liga de basquet más poderosa del mundo.

El miércoles ante los Minnesota Timberwolves Ginóbili comenzará a jugar su decimosexta temporada consecutiva en los San Antonio Spurs, con los que se convirtió en una leyenda viva de la NBA.

Luego de que los Spurs fueran eliminados por los Golden State Warriors en la final de la Conferencia Oeste en la pasada temporada, se pensó que Ginóbili, con gran actuación en esa serie, se despediría de la NBA.

El público le dio una enorme ovación en su último partido de esas serie, algo que Manu recuerda aún emocionado.

“Era como si me estuvieran dando una especie de noche de celebración y despedida. Y, por supuesto, me estoy acercando cada vez más (al retiro)”, dijo entonces el jugador.

Manu confiesa que fue el técnico Gregg Popovich quien lo convenció de jugar un año más, para que le sirviera de guía en el vestuario de unos Spurs en plena transición.

El Coach Pop, con su ojo clínico, vio que Ginóbili estaba aún muy lejos de decir adiós. 

La pasada campaña, el astro promedió 7.5 puntos y 18.7 minutos por juego, y evidenció que aún tiene piernas para las exigencias de la Liga. En 15 temporadas con los Spurs, se clasifica entre los cinco primeros en la historia de la franquicia en puntos (13,467), juegos (992), asistencias (3,835) y robos (1,349). 

El escolta de 1.98 m de estatura fue parte de cuatro de los cinco campeonatos de la NBA ganados por los Spurs. 

Pieza del famoso tridente de San Antonio junto a Tim Duncan y Tony Parker, Ginóbili puede ser el miembro más querido del grupo. Su voz pesa en el vestuario, y por eso Popovich lo quiere a su lado.