El traumático detrás de cámara en Nickelodeon: denuncias y horror
El nuevo documental que revela los abusos, la desprotección y el lado más oscuro de los sets infantiles de Nickelodeon. Leé los detalles en la nota.
Durante décadas, Nickelodeon fue sinónimo de humor irreverente, estrellas juveniles y un mundo colorido que parecía hecho a la medida de los más chicos. Sin embargo, detrás de ese universo animado y festivo, se escondía una estructura profundamente oscura y abusiva. Así lo revela “Quiet On Set: The Dark Side of Kids TV”, un documental lanzado en 2024 por Investigation Discovery y transmitido a través de Max. La serie reconstruye, con testimonios inéditos y archivos inquietantes, los abusos sistemáticos sufridos por niños y adolescentes que protagonizaban las series más populares del canal infantil.
El foco de las denuncias está puesto principalmente en el productor y showrunner Dan Schneider, una figura central en la creación de éxitos como Drake & Josh, iCarly o Zoey 101. Pero también apunta a un entramado más profundo: un sistema sin controles reales, donde los niños actores eran empujados al límite, expuestos a situaciones sexuales, discriminados, insultados y, en varios casos, abusados por adultos que contaban con impunidad total.
Un infierno ocultoLa estructura de trabajo en Nickelodeon, según muestra la docuserie, estaba marcada por jornadas extensas, dinámicas humillantes y una cultura de naturalización de la violencia. Muchos de los niños que protagonizaron los éxitos del canal, como The Amanda Show, Victorious o All That, eran obligados a interactuar con adultos que los exponían constantemente a situaciones inadecuadas para su edad.
El lenguaje sexualizado y los chistes misóginos y racistas formaban parte del guion, pero también del detrás de escena. En el documental, varios exguionistas aseguran que Dan Schneider —uno de los principales cerebros creativos de la señal— incentivaba dinámicas de trabajo violentas: gritaba a los niños, exigía masajes en el set y promovía sketches de alto contenido sexual sin medir el impacto en el elenco infantil. Además, muchas veces se los grababa en ropa interior o se les pedían escenas que implicaban el uso de los pies como fetiche, un detalle que hoy cobra otra lectura frente a las múltiples denuncias.
Tres empleados del canal fueron condenados por abuso sexual infantil. Sin embargo, Nickelodeon nunca tomó medidas institucionales reales para prevenir más situaciones similares. El documental señala que el canal se enfocaba en preservar su imagen más que en garantizar la integridad de sus actores menores de edad.
Uno de los momentos más impactantes del documental llega con la aparición del actor Drake Bell, protagonista de Drake & Josh. En su testimonio, visiblemente afectado, Bell relata que fue víctima de abuso sexual a los 15 años por parte de Brian Peck, coach de diálogos del programa y figura cercana al entorno de producción. Peck fue condenado en 2004, pero, de manera insólita, continuó vinculado a trabajos en el medio. Bell denuncia que, pese a que su caso fue público, Nickelodeon nunca se comunicó con él ni le ofreció contención psicológica. “Me dejaron solo. Sabían lo que había pasado y eligieron no hacer nada”, afirma.
También Lori Beth Denberg, reconocida por su participación en All That, cuenta cómo Dan Schneider la acosó sexualmente cuando ella tenía 19 años. Según su relato, el productor le mostraba pornografía de bestialismo y la incitaba a mantener “relaciones sexuales telefónicas”. Denberg asegura que cuando quiso hablar del tema, fue apartada y estigmatizada como “difícil” o “problemática”, una etiqueta que se repitió con otras mujeres jóvenes que intentaron poner límites al comportamiento de los adultos del set.
Por su parte, la actriz Alexa Nikolas, de Zoey 101, denuncia haber sido humillada en público por Schneider y manipulada emocionalmente por el entorno. “Nos decían que éramos reemplazables. Teníamos miedo constante a ser despedidas si hablábamos o nos negábamos a hacer algo”, detalla. A ella se suman trabajadores detrás de cámara que describen un clima laboral marcado por el miedo, la sumisión y el control. El común denominador era la ausencia de protocolos: nadie cuidaba a los niños, y muchos adultos preferían callar.
A lo largo de los cuatro episodios de “Quiet On Set”, queda en evidencia que el problema no se limitaba a unos pocos “depredadores sueltos”. La verdadera denuncia apunta a la estructura de complicidad y desprotección que reinaba en Nickelodeon.
El estreno del documental generó una oleada de reacciones públicas. Dan Schneider se mostró “avergonzado” por algunos comportamientos pasados, pero negó cualquier acusación de abuso sexual. Su pedido de disculpas fue considerado insuficiente por muchos de sus excolegas, quienes señalaron que sus palabras no reconocían el daño causado ni asumían responsabilidades concretas.
Actores como Victoria Justice y Josh Peck expresaron su apoyo a los denunciantes y se sumaron a la exigencia de una disculpa institucional por parte de Nickelodeon. Jennette McCurdy, autora del libro I'm Glad My Mom Died, ya había denunciado en el pasado situaciones similares, y ahora su relato cobra aún más peso a la luz de los nuevos testimonios. McCurdy escribió que durante años fue obligada a beber alcohol, posar de forma sugestiva y obedecer al “Creador” -como se refería a Schneider en su libro, sin nombrarlo directamente- incluso cuando ella no se sentía cómoda.
Por otro lado, la dirección de Nickelodeon emitió un comunicado formal en el que expresó “profunda preocupación” por los hechos revelados en el documental, pero evitó mencionar nombres o asumir algún tipo de responsabilidad.
A raíz de las denuncias, se ha reabierto el debate sobre la protección de menores en los sets de filmación. Organizaciones como SAG-AFTRA (el sindicato de actores) y Child USA han pedido que se implementen medidas urgentes: presencia obligatoria de tutores en rodajes, evaluación psicológica periódica para niños actores, y la creación de una figura legal independiente para denunciar abusos sin represalias.



