Un fiscal de La Matanza pidió convertir en detención la aprehensión del hombre de 78 años acusado del femicidio de su pareja de 35, en la localidad bonaerense de Isidro Casanova, el cual continúa internado tras intentar suicidarse y será indagado en las próximas horas. Se trata de Ramón Acuña, acusado de haber matado de 11 puñaladas a María Dolores Juncos.

La declaración indagatoria se realizará, en principio hoy, tras evaluar la condición de salud del imputado, que se encuentra internado tras intentar suicidarse mediante un corte de arma blanca en la garganta luego del femicidio.

En caso de que Acuña no se encuentre en condiciones, su declaración pasará para los días siguientes. Quedó imputado por el delito de "homicidio agravado por el vínculo de pareja existente con la víctima y por haberse perpetrado contra una mujer por un hombre y mediare violencia de género".

El femicidio ocurrió el martes alrededor de las 11, cuando una empleada de limpieza que trabajaba en el inmueble de Acuña escuchó gritos y con la hija del hombre encontraron a la víctima fallecida en la cama.

Además, el sospechoso también estaba tendido al costado suyo, con heridas de arma blanca en la garganta, por lo que llamaron al número de emergencias 911.

"Tenían una relación desde hace un año y supuestamente tenían que ver una casa, por eso se quedó a dormir en la casa de él, pero ella no solía hacerlo", contó Karina, hermana de Juncos.

Efectivos de la Comisaría 4ª de San Alberto oeste arribaron al lugar de inmediato y constataron que la mujer estaba muerta. Acuña fue trasladado de urgencia al hospital Paroissien, donde quedó internado tras ser operado.

"La mató de múltiples puñaladas, después, por las pisadas, se ve que él fue al baño y de ahí volvió a acostarse y se cortó el cuello al lado de mi hermana, que estaba boca abajo y vestida", aseguró la hermana de la víctima.

Los investigadores procuraban establecer las circunstancias del ataque y determinaron que, si bien Acuña no tenía denuncias previas por violencia de género, amenazaba a su pareja.

"Él siempre tenía esos arranques de gritarle, la amenazaba, tenía que salir corriendo para estar con él si se sentía mal", relató Karina.

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