El Ministerio de Salud de Brasil reportó ayer un triste récord: 133 muertes por coronavirus en las últimas 24 horas; lo que sumó un total de 800 fallecidos. Entretanto, el número de contagiados ascendió a 15.927, tras registrar 2.210 nuevos diagnósticos positivos.

Pese a que para el presidente Jair Bolsonaro el coronavirus es sólo una "gripecita", la tasa de mortalidad en Brasil aumentó un 42% en solo siete días. Al principio de la semana era de 3,5%, aunque ahora llegó al 5%. Con estos datos oficiales, América Latina elevó su tasa de letalidad al 5%. El estado más afectado continúa siendo San Pablo, donde el número de muertos llegó a 428; al tiempo que el de contagiados subió a 6.708. Río de Janeiro sigue en segundo lugar, y ayer registró 1.938 positivos confirmados y 106 fallecidos; seguido de Ceará, en el Nordeste, con 1.291 infectados y 43 muertos.

En tanto, según la secretaría regional de Salud, ocho personas murieron en favelas cariocas, cuya situación es la más preocupante por la alta densidad de población y la falta de recursos sanitarios. De ellos, al menos cinco fallecieron en Rocinha, el asentamiento más grande de Río, y otras tres en Manguinhos, en la zona norte de la ciudad.