De película. Un grupo de ladrones tomó de rehén en la ciudad de Rosario a una familia y abrió un boquete en una pared de su vivienda, que es lindera una empresa de transporte de caudales, de la que robaron una cifra aún no precisa de dinero. Los "boqueteros" ingresaron en la noche del lunes, alrededor de las 21, a una casa de pasillo ubicada en Presidente Roca al 2700, y desde allí accedieron al inmueble de la empresa de caudales Brinks, para terminar su faena alrededor de la media noche. Voceros del caso indicaron que "lo sustraído sería una gran cantidad de dinero, todavía no precisa". La familia que fue tomada de rehén no sufrió agresiones ni violencia de parte de los ladrones, según explicado una de las víctimas, a quien le quedó un enorme boquete en una pared de su residencia.

 

"Nos hicieron un trabajo de inteligencia, se ve que conocían el movimiento de mi casa, porque se sorprendieron por la presencia de mi hija y de mi nieto ", dijo Guillermo Algañaraz (62), propietario de la vivienda. Según contó a la prensa local , Algañaraz, quien vive en la casa de pasillo junto con su hermano, recibió a su hija, que fue a visitarlo con su nieto. "La puerta estaba abierta porque estaba esperando a mi hija, que nos venía a visitar con mi nieto. Se ve que conocían el lugar y que hicieron trabajo de inteligencia previo ", sostuvo el hombre, un docente jubilado. Explicó que detrás de su hija" se metieron los delincuentes "y agregó que los asaltantes "se sorprendieron cuando vieron "a su nieto, atento a que uno de ellos preguntó: "¿Por qué tanta gente?".

Según reconstruyeron los investigadores, dos hombres maniataron a las cuatro personas y los encerraron en una habitación, y mantuvieron una "guardia" sobre los rehenes. En tanto, otro grupo -que la policía estima en relación con el testimonio de Algañaraz que podrían ser cinco personas- comenzaron a agujerear la pared lindera, que da al depósito de la empresa Brinks. Trabajaron con herramientas propias y también tomaron algunas que había en la casa, descrito Algañaraz. Brinks posee personal de seguridad, aunque aparentemente no estaba por el feriado largo.

 

También una vecina advirtió los ruidos durante la noche del lunes, por lo que gritó a su vecino si sucedía algo. Algañaraz contó que uno de los ladrones le pidió que le respondiera que estaban arreglando un caño, mientras que el resto de la banda terminaba de hacer el boquete.

Ver comentarios