Prefectura Naval Argentina confirmó el hallazgo del buque hundido a 93 metros de profundidad en el Mar Argentino, a la altura de Punta Tombo e inmediatamente, los familiares de los marinos comenzaron a preguntarse si los cuerpos de sus familiares seguían o no dentro del "Rigel", por lo que el titular de la Prefectura Rawson, prefecto Jorge Córdoba, manifestó: "No podría precisar esa información ya que estamos esperando que los buzos hagan un informe sobre todas las imágenes que puedan tener para ver cuál sería el temperamento a adoptar una vez que terminen el informe sobre el hallazgo".

Asimismo, Córdoba estipuló que se seguirá trabajando con el robot ya que "es una tarea compleja y riesgosa" para los buzos técnicos. Por lo tanto, "una vez obtenidas y procesadas, las imágenes serán entregadas al juzgado interviniente y después se evaluará lo que se hará".

Otra incertidumbre que se plantean los técnicos y los profesionales que trabajan en la investigación es el estado de los cuerpos, los cuales estarían hace 25 días en el agua. "Pasó un período extenso si tenemos en cuenta que después de las primeras veinticuatro horas se empiezan a desmembrar. Yo no soy forense, pero más de tres semanas sumergidos en agua de mar, además de la fauna marina, no deja de ser un tema a tener en cuenta. Ahora habrá que hacer las pericias, esperar los resultados y ver cómo Prefectura y sus buzos pueden acceder a los cuerpos que están a unos cien metros de profundidad", afirmó el perito naval Fernando Morales.

Con respecto al accidente que habría desencadenado el hundimiento del "Rigel", Morales sostiene que después de la tormenta, "la embarcación se quedó sin motores, por lo que no pudo capear el temporal, quedando a merced de la corriente. Es decir que la ola, de cinco o seis metros, golpeó el costado, como si fuera una cáscara de nuez, y dio vuelta el barco, figura que se conoce como ‘vuelta de campana’. Si esta conjetura es correcta, todos los tripulantes estarían dentro del barco porque la nave se transforma en una cápsula que contendría a los cuerpos".

Por otra parte, el juez que interviene en la causa , Gustavo Lleral, comunicó que no se cuenta con el presupuesto para rescatar un barco que está a tanta profundidad. "Es posible el rescate, pero estamos hablando de una tarea que cuesta unos cuatro o cinco millones de dólares. En la Argentina el Estado no tiene la obligación de hacerse cargo, tampoco está reglamentado; sólo lo hace cuando hay un buque que genera un peligro para la navegación", detalló Morales.

Siguiendo el mismo rumbo, el perito naval subrayó: "Hay factores fundamentales que habrá que tener en cuenta, como la posición del pesquero en el fondo del mar, las condiciones climáticas, que actualmente son desfavorables, y habrá que ver cómo técnica y presupuestariamente se llevaría a cabo un posible rescate".

El buque pesquero había zarpado con nueve tripulantes a bordo el martes 5 de junio desde el puerto de Mar del Plata rumbo al sur para abocarse a la pesca de langostinos. El último contacto que tuvo con las autoridades fue alrededor de las 23 del viernes 8 de junio, por lo que se desplegó un gran operativo para dar con el paradero de la nave.

La búsqueda, en la que participaron la Armada, Prefectura Naval y también buques pesqueros, se llevó a cabo principalmente a la altura de la costa de la ciudad chubutense de Rawson. En los primeros días de tareas, se encontró el único cuerpo hasta el momento, el del capitán Salvador Taliercio.

Finalmente, el barco fue hallado a unos 180 kilómetros de la reserva de pingüinos de Magallanes de Punta Tombo.

Conocida la noticia, los familiares el domingo expresaron su dolor y pidieron que no dejen a sus tripulantes “abandonados en el fondo del mar”.