La osteoporosis es una enfermedad que a lo largo de los años deteriora la calidad del hueso y, consecuentemente, predispone a fracturas. Hace muchos años se creía que las fracturas y la reducción de talla eran una consecuencia natural del envejecimiento, pero no. Son rasgos distintivos de los pacientes que padecen osteoporosis.

 

Si bien es una enfermedad que se da con más frecuencia en las mujeres -se estima que afecta a 200 millones de mujeres en todo el mundo- es una enfermedad de gran impacto sanitario y preocupación para los hombres mayores: el riesgo de padecer osteoporosis es hasta un 27% mayor que el riesgo de sufrir cáncer de próstata, indica una investigación publicada por la International Osteoporosis Foundation (IOF). Esta organización de referencia advirtió la osteoporosis causa una fractura cada tres segundos a nivel mundial.

 

Para el diagnóstico preciso de la enfermedad hay que realizar una densitometría ósea, un estudio no cruento que, generalmente, se hace en la columna y la cadera porque son las zonas que se fracturan con más frecuencia.

 

 

¿Qué origina la osteoporosis?

 


Sumado a los factores genéticos, el estilo de vida (ingesta diaria de calcio, realización de ejercicio, evitar el consumo de alcohol y tabaco) y el uso crónico de determinados fármacos como los corticoides, el paso del tiempo es un factor determinante para el desarrollo de la osteoporosis. A lo largo de los años, las personas van perdiendo masa muscular. Y la gente que tiene poca masa muscular tiene mayores posibilidades de quebrarse. La gente con buenos músculos se cae menos porque tiene más equilibrio. Por ejemplo, si dos pacientes presentan los mismos valores en una densitometría, el que tiene mayor masa muscular tendrá menos riesgo de caerse y, consecuentemente, menos chances de fracturarse. Y aquel que ya se ha fracturado, tiene más riesgo de volver a fracturarse.

 

Vale la pena recordar que la mejor fuente de calcio son los lácteos: la leche y el yogurt descremados tienen igual cantidad de calcio que los enteros (o más). Esto es diferente en los quesos, ya que los blandos descremados -que son mejores para la salud- tienen muy poco calcio. Hay más cantidad de calcio en los cremosos o “de máquina”, por ejemplo, aconsejados para pacientes que no tienen alta presión o niveles descontrolados de colesterol. Igualmente, podemos reiterar que la actividad física puede contribuir a prevenir o disminuir los riesgos, aunque no se trata de un tratamiento que cure la enfermedad.

 

Es importante señalar que la edad no va de la mano de la gravedad. Hay pacientes mayores que tienen una osteoporosis leve porque  no tienen predisposición familiar y no han tenido excesos a lo largo de su vida.  Pero, por otro lado, tenemos en claro que la gente de más edad se fractura con más frecuencia ante una caída.

 

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