Los chicos jugaban a la " Ballena Azul". (Archivo)

La detención de un joven argentino de 17 años en la provincia de Entre Ríos el pasado 11 de agosto permitió frustrar un suicidio colectivo pactado por un grupo de personas residentes en varios países de Europa y Sudamérica en el marco de un caso similar al reto de laBallena Azul”, informó el viernes la policía del País Vasco español, que dirige la investigación internacional. 

El joven era el inductor del suicidio colectivo y fue arrestado por la Policía Federal Argentina en su domicilio de San José, Entre Ríos, seis días antes de la fecha pactada para consumar la acción, explicó la Ertzaintza (policía vasca) en un comunicado. 

En la habitación del menor, además de materiales informáticos que están siendo investigados, fueron localizados varios cuchillos y cutters así como gasas impregnadas de sangre. 

El joven fue puesto bajo la tutela de especialistas psiquiátricos, precisaron las autoridades españolas. 
Entre las personas captadas por el grupo se encontraba una joven vasca, de la provincia de Guipuzcoa. 
La operación movilizó tanto a organismos internacionales, como Interpol, como órganos judiciales y unidades especializadas de investigación de ambos lados del Atlántico. 

La investigación continúa abierta con el objetivo de identificar a la totalidad de las personas implicadas, esclarecer completamente las circunstancias que envuelven el caso y, sobre todo, descartar la existencia de otros grupos que pudieran haber sido creados por el menor con las mismas intenciones.

La policía vasca destacó que si bien los hechos investigados se asemejan a los que habitualmente se engloban bajo el juego conocido como la " Ballena Azul", también orientado a conseguir el suicidio de otras personas, éste caso tiene, sin embargo, una diferencia fundamental, como es la no existencia de fases progresivas en las que la víctima se encamina individualmente hacia la muerte. 

Aquí, por el contrario, el inductor trata de lograr el compromiso del grupo para consumar de manera conjunta el suicidio de todos sus integrantes, señalaron los investigadores. 

Las pesquisas comenzaron el pasado 19 de julio, cuando agentes especialistas de investigación criminal de la Ertzaintza detectaron en las redes la llamada al suicidio pactado de un grupo de personas, que en principio iba a tener lugar a finales del presente año. 

Poco después, los agentes vascos detectaron que el gestor del grupo había adelantado la consumación de los suicidios al 17 de agosto, aniversario al parecer del fallecimiento de una persona allegada suya.
Ante este descubrimiento, los expertos procedieron a analizar los rastros dejados por el grupo en las redes, para lo que remitieron solicitudes urgentes de información a las distintas empresas suministradoras de servicios de Internet. 

La colaboración de las mismas permitió finalmente identificar al inductor del suicidio colectivo, el cual se encontraba localizado en Argentina. 

El factor que más condicionó la investigación de la Ertzaintza, y la actuación de la policía argentina, fue la premura de tiempo disponible para localizar al líder del grupo antes de que éste consumara sus intenciones, labor para la que contó con la cooperación de las distintas autoridades y agencias de seguridad implicadas en la investigación. 

En Argentina colaboró la UFECI (Unidad Fiscal Especializada en Ciberdelincuencia), y concretamente el Fiscal General especializado en ciber delincuencia, Horacio Azzolin. 

El caso está en manos del Juzgado de Instrucción Nº1 de Donostia (San Sebastián), dirigido por el magistrado Enrique Rodríguez, así como el Fiscal especialista en criminalidad informática de Donostia, Javier Zaragoza.

Fuente: Télam