Por Florencia Bombini

@fbombini

Su carrera en el fútbol de ascenso le enseñó a enfrentar batallas al histórico goleador de Sacachispas Alejandro Ayala. Sin embargo, nunca imaginó estar durmiendo en una carpa junto con su familia para cuidar el terreno donde se emplazaba su casa que se incendió días atrás y que intentaron usurpar. Mientras el mundo del fútbol está dividido entre el inicio de la pretemporada y lo que ocurre en Rusia, el ex jugador está limpiando los escombros de su casa ubicada sobre la avenida Monteverde, en Burzaco.

El hecho ocurrió el pasado miércoles 20 antes de la medianoche, cuando cuatro de sus seis hijos ya dormían. Ante la advertencia de uno de ellos, Ayala logró rescatar a su familia y nadie sufrió heridas de consideración, aunque todo lo que tenían se convirtió en cenizas: documentos, ropa, muebles y hasta los recuerdos de su carrera profesional.

En diálogo con este medio, el ex futbolista recordó que aquella noche “bajó la tensión, volvió y se produjo un cortocircuito. Así perdí toda mi casa”. Y detalló que “atiné a agarrar el matafuegos del auto. Los vecinos me ayudaron y la gente que pasaba con los autos también paraba a colaborar. Estuve varios segundos luchando contra la corriente para sacar a uno de mis hijos. Lo saqué y se vino el techo abajo”. Y así fue como también se terminaron los proyectos de la familia, dado que Ayala contó que “estaba esperando cobrar el aguinaldo para comprar 10 tirantes y seguir construyendo”.

Alejandro juega su partido más difícil.

Sin embargo, la pesadilla recién empezaba para el ex jugador, su mujer y sus seis hijos, que van desde los 10 meses hasta los 23 años. Sucede que al día siguiente “gente que no conozco se quiso meter en el terreno, entonces, como no nos podemos ir de acá, estamos viviendo en las carpas”. Asimismo, la mujer de Ayala, María, contó que “por el frío, mi hija de 10 meses está con bronquiolitis”, mientras que otro de ellos es asmático. Por el momento, agregó, “sobrevivimos con lo que nos trae la gente y mi familia”.

Ambos resaltaron que recibieron un contacto de Futbolistas Argentinos Agremiados y destacaron la atención de sus compañeros y de los directivos de Sacachispas, quienes “se acercaron apenas se enteraron”. Alejandro, en tanto, quien combinaba su carrera como futbolista con su trabajo como recolector de residuos, detalló que “mucha gente se comunicó conmigo y me trajeron desde azúcar, hasta ropa y pañales para mi hija”. De todas maneras, el futuro de la familia aún es incierto aunque juntos estén intentando