El último lunes, ante la volatilidad cambiaria, las empresas habían solicitado al ente regulador del gas ( Enargas), la suspensión de la audiencia pública.

Finalmente, la misma se celebró este martes como estaba pautado, aunque la incertidumbre para definir aumentos, que por ahora rondarían el 28 al 30% desde el 1° de octubre, quedó en evidencia.

Ante el pedido de posponer la audiencia, Pedro Bussetti, titular de Deuco, consideró el lunes que "la actual situación económica derivada del desfasaje de la moneda estadounidense (con la cual se fijan las tarifas) provoca una modificación tarifaria que resulta inaceptable para el conjunto de los usuarios residenciales, comerciales y pequeñas industrias".

Desde abril, las distribuidoras vienen cobrándoles a los clientes con tarifas pactadas con un dólar a $20 que ya vale el doble. En los materiales de consulta, las distribuidoras habían solicitado recomposiciones de entre 80% y 200%.

Sin embargo, el Ministerio de Energía de la Nación informó que "el aumento final a partir de octubre en la factura de gas para los hogares, a igual consumo del año pasado, no superaría el 30%, por debajo de lo que se espera sea el alza del IPC de 2018", comunicó ayer esa cartera (con rango actual de secretaría) a cargo de Javier Iguacel.

Gasnor habló en la audiencia de un 32% y Gas BAN, de un 31%, pero siempre bajo condiciones de acuerdo con las productoras de gas que aún no fueron logrados.

Uno de los expositores de las distribuidoras (Gas BAN) mencionó una recomposición del 31%. Metrogas se refirió al 28% en su margen de distribución, cuyo peso en la factura es pequeño.

El mayor inconveniente pasa por el gas "en boca de pozo". Las productoras esperan recibir u$s 4 por ese producto. Para pagar esa cifra, las distribuidoras deberían aplicar un aumento muy superior al 30%. Todo indica que el Enargas terminará decidiendo y aplicando un cuadro tarifario que salde las diferencias entre las partes, que hasta ahora parecen muchas.