"Tengo una alegría enorme, pero no de fiesta, sino de tranquilidad. Las familias entraron esta mañana con el corazón pesado y llorando, y salieron con el corazón ligero y hasta con una sonrisa en el rostro”, dijo el ex militar inglés Geoffrey Cardoso en declaraciones a la prensa.

"Mis chicos ya descansan en paz. No son huérfanos ahora porque están en los corazones de sus padres y hermanos. Me da un gran alivio y una alegría enorme”, añadió el oficial retirado del Reino Unido.

Cardoso acompañó al contingente de unos 200 familiares que llegaron al cementerio de Darwin, para ver por primera vez las placas con nombre y apellido de los 90 soldados que lograron ser identificados el año pasado gracias al trabajo de un equipo de forenses encabezado por el Comité Internacional de la Cruz Roja.

Con una gran humanidad, paciencia y amor, contuvo, abrazó y acompañó a cada familia que lloraba frente a la tumba de su ser querido.

"Un aplauso para Cardoso”, exclamaron los familiares hacia el final de la ceremonia, en lo que se convirtió en una relación entrañable.