Por Matías Resano 
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En el Hospital Garrahan, una pequeña, de tan sólo un año, aguarda por un trasplante de corazón, única opción de vida, dado su estado delicado, que se deteriora día a día. Requiere por lo tanto de la aparición de un donante con carácter de urgencia, y por esta razón sus seres queridos acuden a la voluntad y a la entereza de aquellos que hayan perdido recientemente a un familiar, para entregar sus órganos.

Génesis Abigail Sainz sufre una severa miocardiopatía desde sus cuatro meses de vida, cuando comenzó a manifestar dificultades respiratorias. A partir de entonces se sometió a un tratamiento intensivo en el afán de superar la afección, pero la misma se agravó hace dos semanas y desde su Rosario natal debió trasladarse al mencionado centro de salud porteño.

A las 48 horas posteriores, los especialistas les informaron a sus padres que el trasplante de corazón es la única salida a su grave enfermedad. Al respecto, Anabella, mamá de la niña, señaló a Crónica que "cuando nos dieron esa noticia se nos movió todo. Fue muy duro porque necesita un trasplante, y encima de un órgano que no es fácil de conseguir, y menos para una nena, ya que tiene que ser un órgano de un niño muy pequeño y que sea compatible con su organismo".

En consecuencia, el caso Génesis integra la lista de espera del Incucai, aunque no cuenta con mucho tiempo para aguardar por la aparición de un donante, en contradicción con los plazos que comprende la llegada de un corazón. Sin embargo, la beba refleja un cuadro de salud muy delicado, por el cual permanece alojada en la sala de terapia intensiva del establecimiento sanitario.

A su vez está conectada a un suministrador de oxígeno y recibe medicación diaria para estabilizar su ritmo cardíaco puesto que "su corazón está desgastado. No puede esforzarse y por eso debe estar acostada, pero es díficil. Para ello le damos sedantes", detalló Anabella.

Los médicos del Garrahan le dejaron en claro a la mamá las dificultades que implica cada proceso del trasplante, principalmente las primeras instancias que abarcan la búsqueda y el hallazgo de un donante. Una complejidad que se agudiza aún más por la edad y la pequeña fisonomía de la niña, por lo tanto el corazón debe provenir de un niño fallecido en forma reciente.

Por esta razón, la progenitora de Génesis envió un mensaje a aquellos padres que hayan sufrido semejante pérdida, expresando que "los órganos no van al cielo. Imagino que es muy doloroso perder a un ser tan querido pero si tienen la valentía de donar están salvando una vida. Tienen que tener conciencia de que están impidiendo que otro chico muera".