Por Conrado Moreno
@conramoreno

Germán nunca antes había tenido fiesta de cumpleaños, hasta que se cruzó en su camino Mariela, una vecina del barrio Rivadavia, en San Juan, que hizo realidad su sueño: el festejo de sus siete añitos. La mujer se conmovió luego de que el pequeño tocara a su puerta pidiendo ropa y alimentos para él y sus once hermanitos y decidió regalarle al pequeño la fiesta que tanto deseaba.

"Venía solito a buscar galletitas o cosas para celebrar su cumpleaños. Su realización dependía de lo que ese día juntara", contó Mariela Cuello en diálogo con Crónica.

Todo comenzó el 20 de septiembre, en la mañana. Germán, como cualquier otro día, tocó la puerta de Mariela y le pidió una ayuda para poder festejar su cumpleaños. "Fue una cosa que me traspasó. Lo primero que hice fue abrazarlo, darle un beso y brindarle todo mi amor", relató.

"Una vez que se fue, me puse a llorar y a pensar. Se me ocurrió escribir lo que pasó en mi cuenta de Facebook y, por suerte, tuve una repercusión total". Ya con la decisión tomada de celebrarle el cumpleaños al niño se encontró con un gran problema: no sabía dónde vivía Germán.

"Mandé un mensaje por una radio muy conocida de San Juan con mi contacto para poder ubicarlo y cumplirle su sueño", relató. A los pocos minutos, ya había contactado a la familia del nene. Al día siguiente, el 21 de septiembre, se llevó a cabo el gran festejo.

"Gente que nunca había visto y probablemente no vuelva a ver bajaba con tortas, regalos, globos. Todos vinieron a regalarle una sonrisa a Germán, darles un día especial a él y a su familia", contó la mujer que, en sólo 24 horas, organizó una fiesta que siempre estará en la memoria del niño.

Por primera vez en su vida tuvo una torta, un regalo, un festejo. El hecho generó tal movilización en la ciudad que las autoridades se comprometieron a ayudar al pequeño y a su familia. Su sueño es ser bombero.

En el barrio donde reside Germán viven familias muy humildes. Con 7 años recién cumplidos, todos los días sale a la calle a pedir comida y ropa para sus 11 hermanitos. Mariela, desde su condición de vecina, trata de protegerlo.

“Su sueño es ser bombero, quiere trabajar. Pero yo le digo que tiene que estudiar", dijo. Mariela busca “darle un futuro digno" e hizo hincapié en que “los niños son nuestra continuidad".

“Van a pasar los años, va a ser viejito y se va a acordar del festejo. Lo que hicimos ese día me lo llevo para toda la vida", aseguró la vecina, y agregó que “esto es lo que uno se lleva de la vida, es una caricia al alma"