La historia de una verdadera heroína

Bianca Pereyra perdió sus piernas y en la actualidad es una gran bailarina. La chica es oriunda de San Luis y es un ejemplo de vida. 

Una guerrera. Eso es Bianca Pereyra, una joven oriunda de San Luis de 13 años que, tras pasar prácticamente toda su vida en una silla de ruedas, hoy puede caminar y brilla en una academia de danzas. Bianca nació sin tibia ni peroné a causa de un virus, por lo que a los 2 años debieron amputarle la pierna izquierda, mientras que a los 10, la derecha.

Desde entonces, debió valerse de sus rodillas y de una silla de ruedas para moverse, pero tras una larga disputa con su obra social, recibió un par de prótesis que hoy le permiten bailar y caminar normalmente. "Yo salgo adelante porque sé que hay personas en peores condiciones que yo", aseguró la niña, quien desde que nació sufrió los efectos del Síndrome de Bridas Amnióticas que le ocasionó un virus congénito y le generó malformaciones en sus miembros inferiores y superiores.

"Fueron cinco años seguidos de hospitales y varias cirugías. Pero a los 6, ella tomó la decisión de que le amputaran desde la rodilla hacia abajo porque el sufrimiento era muy grande y ya se le estaba deformando la cadera. Ella quería quitarse los dos, pero en ese momento el especialista aconsejó que fuera uno solo porque el dolor iba a ser muy traumático", contó su mamá Karina.

En enero de 2015 tuvieron que amputarle la pierna derecha, por lo que la menor de 10 años debió recargar todo su peso sobre sus rodillas. Con las partes de piernas que le quedaban y el auxilio de una silla de ruedas que usaba sólo para trasladarse fuera de su vivienda, finalizó sus estudios primarios y portó la Bandera Argentina como la mejor alumna del colegio.

A la par, su obra social le puso trabas para costearle las prótesis que necesitaba y que valían 180.000 pesos, costo que finalmente la mutual acreditó y le entregó las dos extremidades artificiales. El 1º de julio del año pasado, la joven se paró por primera vez sobre sus nuevas piernas: "Me costó un poco adaptarme y al principio me mareé, pero yo quería salir corriendo en el momento, estaba muy emocionada".

La madre contó que antes de aprender a dominarlas, la niña se cayó varias veces. "Pero cuando empezó a bailar, empezó a caminar cada vez mejor, eso la ayudó", sostuvo. Así es que motivada por su mejor amiga, este año Bianca decidió sumarse a la academia de danzas "Expresarte" y, aunque al principio tuvo miedo, se animó y empezó a bailar distintos ritmos.

La semana pasada participaron de un certamen internacional en Carlos Paz, Córdoba, y salieron segundas. La niña ahora cursa el segundo año del Colegio Nacional Nº 2 "Juan Esteban Pedernera" y, aunque aún no tiene muy en claro lo que quiere hacer en el futuro, no descarta dedicarse exclusivamente al baile.

"Todo es posible. No hay nada que no se pueda hacer si se pone verdadero esfuerzo", concluyó la pequeña luchadora.

 

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