En el Día Mundial de la Donación de Órganos, Tejidos y Trasplantes, Argentina tiene un antecedente que marcó un antes y después con respecto al tema: La ley 27.447, mejor conocida como la Ley Justina.

El 22 de noviembre de 2017 Justina Lo Cane falleció luego de estar durante 4 meses en la lista de espera en la búsqueda de un trasplante de corazón urgente, el cual nunca llegó. La nena de 12 años padecía una cardiopatía transgénica, que había sido diagnosticada al año y medio de vida.

Los padres de la nena de 12 años fallecida, Ezequiel Lo Cane y Paola Stello, habían iniciado "La campaña de Justina", la cual tenía como objetivo concientizar sobre la donación de órganos bajo el lema "Multiplicá la vida x 7″, que se refiere al hecho de que cuando una persona dona sus órganos, le puede salvar la vida a otras siete personas más.

Papás de Justina

Así, luego de que el Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (Incucai) le aconsejase a la familia de Justina iniciar una campaña de donación de órganos, en noviembre de 2017 se había cuadruplicado la cantidad de gente registrada como donante, es decir, más de 126 mil, a diferencia de los 30 mil que hubo el año anterior.

Finalmente, el Congreso aprobó la "Ley Justina" el 4 de julio de 2018, que establece que todos los mayores de 18 años son donantes de órganos y tejidos, a menos que dejen constancia expresa de lo contrario.

La mamá de Justina había expresado, luego de que el parlamento transformara la campaña en ley que "todo valió la pena" y que es "gratificante, en el dolor incluso", que haya sido su hija la que ayudó a concretar el proyecto. "Me voy llena de felicidad porque era lo que ella quería", destacó Paola Stello.

"Justina había entrado en lista de espera, cuando le pregunté qué quería que hiciéramos. Entonces ella me dijo que pidiéramos por todos. Por eso hicimos la campaña #Multiplicatex7, porque cada persona puede donar hasta 7 órganos”, recordó el padre de la nena, Lo Cane, en un video que grabó hace sólo algunas semanas para los alumnos de la Escuela Técnica de Trenque Lauquen, que trabajan en la concientización de estar registrado como donante de órganos.

Además, Ezequiel anunció que estaban "desarrollando la Casa Justina”, que consiste en un proyecto que tiene el objetivo de alojar a las personas antes y después de una operación de trasplante, incluir a sus familias durante el proceso y, cuando los trasplantados  ya estén en sus casas, un equipo refaccionará los ambientes de la forma necesaria para que puedan "vivir mejor".

Asimismo, explicó que están tratando de hacer todo lo que esté a su alcance “para mejorar las condiciones en las que se pueden encontrar las personas que han sido trasplantadas y/o que puedan llegar a necesitar un trasplante”.