Luchan por la libertad de sus seres queridos
Sostienen que sus familiares están presos y son inocentes, pese a las trabas judiciales que se le imponen.
Por Matías Resano
mresano@cronica.com.ar
Muchas de ellas son madres, otras son parejas, pero todas están emparentadas por la injusticia, que un día llegó a sus casas y les arrebató a sus hijos, esposos, familiares, quienes purgan una condena siendo inocentes. A dicha inocencia la transformaron en bandera, con la cual caminan a paso firme por la liberación de sus seres queridos, a pesar de los obstáculos que les imponen las autoridades judiciales, que no son suficientes para frenar tan admirable muestra de amor.
"Estamos defraudados con la Justicia, esta tiene que luchar por la verdad y no dejarse llevar por mentiras", dejó en claro a Crónica Verónica Escobedo, esposa de Sebastián Torres. El joven fue arrestado tras un procedimiento policial en un taller mecánico de Berazategui, el 1° de agosto de 2018 en el marco de una investigación por narcotráfico.
A dicha inocencia la transformaron en bandera, con la cual caminan a paso firme por la liberación de sus seres queridos, a pesar de los obstáculos que les imponen las autoridades judiciales, que no son suficientes para frenar tan admirable muestra de amor.
Sin embargo, Escobedo reveló que "a él lo imputaron por dos causas. Una correspondiente al 20 del mayo de 2018, pero él por razones laborales se encontraba en Uruguay. El registro de migraciones comprueba que Sebastián cruzó a Uruguay un día antes". A su vez, la mujer detalló que "ese día de agosto lo acusan de estar en el mismo domicilio, pero en esta ocasión estaba en Mar de Las Pampas. Nosotros aportamos fotos y el registro cronológico del celular, pero ni los jueces ni la fiscal lo tomaron en cuenta".
En consecuencia, Torres permanece detenido hace 75 días, luego de que el Juzgado de Garantías N° 7 de Berazategui avalara el pedido de prisión preventiva de la UFI N° 20 de Quilmes. En tanto, el expediente fue elevado a Cámara de Casación, y por esta razón "ahora la fiscal nos dice que está fuera de sus manos, que si hubiésemos ido a hablar con ella antes se habría resuelto de otra manera, como dando a entender que incurrió en un error. Pero antes llevamos cuatro testigos y no le bastó", dejó en claro la pareja del joven alojado en una alcaidía.
Por su parte, Marcela, mamá de Nicolás Encina, también tomó cuenta de las irregularidades judiciales y de sus desamparos burocráticos, afirmando que "cuando una empieza a enterarse de cómo viene la mano, fuimos descubriendo que hay muchos aspectos oscuros del caso, porque nunca quedó claro por qué involucran a mi hijo. Es el día de hoy que no lo sabemos".
A Nicolás lo acusan de haber asesinado a un ex combatiente, el 26 de abril de 2015, en la localidad bonaerense de Moreno. En este sentido, su progenitora reveló que "fue un intento de robo y a mi hijo lo acusan de ser la persona que dispara, de acuerdo al relato de un hombre, que acompañaba a la víctima. Lo curioso es que esto lo dijo en un tercer testimonio, en los dos anteriores no lo acusó. Fue cambiando su declaración, se contradijo, pero para la Justicia eso no es importante".
En consecuencia, el muchacho de 35 años es uno de los internos de la Unidad Penal N° 5 de Mercedes desde hace cuatro años, a pesar de que "las pericias a la moto de él demostraban que no estaba en funcionamiento, que no es la que figura en la causa. Pero al juez no lo tuvo en cuenta".
A su vez, la progenitora aclaró que "él estaba en su casa, durmiendo, porque a la mañana siguiente iba a visitar al Hospital Italiano a uno de sus hermanos, que estaba internado. La esposa puede dar fe de ello, pero dicen que no pueden fiarse de esa versión". Ante semejante estado de situación, en principio el acusado solicitó la prisión domiciliaria y el Juzgado Criminal N° 3 de Mercedes deberá expedirse al respecto el próximo lunes.
No obstante, Marcela reconoció que "tengo miedo porque, si en cuatro años la situación no cambió, va a ser difícil revertirlo y el temor pasa porque lo declaren culpable. A mi hijo lo agarraron porque fue el primero que encontraron". Mismas impotencia, desazón e incomprensión padece Victoria, mamá de Juan Manuel Moreno, detenido el 7 de julio de 2014.
Al joven lo arrestaron bajo la acusación de haber sido el instigador del crimen de una adolescente, de 16 años, en la localidad bonaerense de Glew. En este sentido, la mujer relató que "hubo una pelea entre familias, uno de los presentes llama a un grupo de amigos como respaldo y estos llegan armados. Todo termina en un tiroteo, y una nena muere, de 16 años, Ariana Canteros".
A los pocos días del homicidio, a su hijo lo apresan basándose en el testimonio de dos vecinas que "lo apuntaron de entregar armas. Pero a esa hora él estaba en su casa. Ni los familiares de la víctima lo involucraron, ni tampoco le hicieron una prueba de parafina ni realizaron un allanamiento en su domicilio para comprobar si tenía armas", enfatizó Victoria.
Justamente la mujer, ante semejantes contradicciones en la causa, consideró que "hay muchas irregularidades, nadie pudo identificarlo ni acusarlo directamente, solamente estas dos mujeres que vieron desde 50 metros, un día lluvioso; es muy raro". Los testimonios, expresiones y sensaciones reflejadas por Marcela, Verónica y Victoria reflejan sus propias experiencias, pero confluyen en el mismo punto de llegada: la exigencia de justicia por sus seres queridos, quienes cumplen una condena carcelaria mediante fundamentos confusos y poco esclarecidos.
Una lucha interminable, marcada de obstáculos, aunque más que nada por el peso de seguir adelante sin su hijo, esposo familiar en sus hogares. Al respecto, Victoria confesó que "no tenés vida, yo tengo un cuadro de epoc que avanzó en un 70% y por eso me cuesta mucho caminar, porque soy oxigenodependiente. Pero camino por todos lados gritando por la inocencia de mi hijo. Yo tengo que pelear hasta que mi hijo esté afuera".
Por su parte, Marcela, mamá de Nicolás Encina, reveló que "es terrible, porque la vida sigue, y uno tiene que amparar a la familia, principalmente a mi nieto, 12 años, que no tiene a su papá y está sin esperanza alguna". Ellas son víctimas de la Justicia.
Lo dificil de volver a empezar
Junto a Marcela y Verónica, Fabiola encabezó cada manifestación llevada a cabo por las familias de quienes fueron encarcelados por error. La mujer, oriunda de la localidad de Moreno, continúa participando de cada convocatoria, al tener pleno conocimiento de lo que significa vivir sabiendo que un ser querido está en prisión por un delito que no cometió.
En su caso, su hijo Diego Chávez fue detenido el 12 de noviembre de 2015, tras un violento procedimiento policial que tuvo lugar en su casa, acusado de haber asesinado a un policía. A partir de entonces, la madre de Diego y su nuera Oriana, novia del joven, transitaron un periplo sinuoso y confuso, principalmente cuando la viuda de la víctima lo reconoció como partícipe, a pesar de que la descripción física del real homicida no coincidía.
Posteriormente, Chávez recorrió penales, en los que vivió un infierno, un mundo desconocido y que jamás olvidará, puesto que sufrió lesiones de bala en una pierna, puñaladas, el robo de sus pertenencias, pero principalmente el desconsuelo de ver cómo sufrían su mamá y su pareja.
Finalmente, uno de los autores materiales del asesinato reconoció la inocencia de Diego, que de todas formas debió aguardar hasta el 27 de junio pasado para ser liberado. A más de dos meses de retornar a su hogar, tiene la difícil misión de empezar de nuevo, sin su trabajo, el cual perdió tras su arresto, y de dejar atrás la odisea de estar alojado en prisión sin responsabilidad alguna

