Según datos de la Organización de las Naciones Unidas ( ONU), en el mundo se pierden o se desperdician por año 1.300 millones de toneladas de alimentos. Mientras que en Argentina ascienden los 16 millones de toneladas, lo que equivale a casi un kilo por habitante por día. En un país donde la pobreza llegó a 35,5% al cierre de 2019 y que claramente cuando se conozcan los nuevos datos del Indec, el resultado será muy superior por la crisis económica y los efectos del coronavirus en la Argentina: ¿Por qué y cómo se desperdician alimentos? 

Este año, según estimaciones de Unicef, la pandemia empujará a la pobreza a 1,3 millones de chicos, chicas y adolescentes en todo el país. Para el organismo, en base a datos oficiales del Indec y a la proyección de caída del PBI del Fondo Monetario Internacional, el 63% no tendrá cubierta la canasta básica. La indigencia treparía a casi 19% entre los más chicos.

En un informe, la Oficina de Presupuesto del Congreso de la Nación, reveló a principios de este año que la pérdida y el desperdicio de alimentos básicos constituye un 12,5% de la producción anual entre carnes varias, lácteos, cereales y oleaginosas, frutas, hortalizas y papas. Pero si bien hay distintas organizaciones que intentan recuperar alimentos descartados para ayudar a quienes tienen vulnerados sus derechos de una buena alimentación, no es suficiente.

Según explicó en diálogo con crónica.com.ar, Narda Lepes, cocinera desde hace casi treinta años, “no es la gente la que tira la comidasino el sistema.

No le podemos atribuir al consumidor final lo que hace la cadena de producción. No sos vos dejando la tarta fuera de la heladera, no sos vos que no te comiste todo el plato de fideos, ese no es el kilo de comida que se tira”, dijo Lepes en referencia a los datos estadísticos revelados.

 

 

"No es la gente la que tira alimentos es el sistema", Narda Lepes. (Foto gentileza: vinomanos.com)

Para Lepes, es positivo que se sepa cuál es el volumen de alimentos que se desperdicia para “crear más conscientización” porque “si no está en la agenda pública nada se mueve”.

Hay un volumen mundial que no es siempre en el mismo lugar de la cadena. Nuestro lugar donde más se tira es en producción. En Estados Unidos, por ejemplo, se tira mucho si no es linda la verdura, en Europa también pasaba y ahora pasa menos. Lo que no es perfecto se saca de la línea y queda ahí o ni siquiera se cosecha”, explicó.

 

En Argentina en los supermercados  no es grande el volumen de desperdicio. Eso acá pasa pero no tanto como en otros lados del mundo donde el producto tiene que ser estándar, donde la estética de las grandes cadenas exige que los repollos sean de cierta métrica o si los tomates no son todos rojos y perfectos. no los compran. Productos que están góndola y que luego de cierta cantidad de días se tienen que ir, el supermercado se lo devuelve al productor. Entonces no lo tira el supermercado, lo tira el productor”, agregó.

 

"En Argentina, en los supermercados no es grande el volumen de desperdicio. Eso acá pasa pero no tanto como en otros lugares del mundo donde el producto tiene que ser estándar".

En el caso de los restaurantes, la cocinera, quien tiene mucha experiencia y conocimiento sobre la utilización de los alimentos en ese rubro, aseguró que “no tiran mucho porque saben el precio, saben lo que vale”.

 

 

"Los restaurantes no tiran mucho porque saben el precio, saben lo que vale", Narda Lepes sobre el desperdicio de alimentos

Vos comprás un pescado en filet y sabés que lo vas a aprovechar todo pero si lo comprás entero vas a usar el 70 por ciento en carne y el 30% es cabeza, escamas, espinazo, que con todo eso podés hacer por ejemplo un caldo. El restaurante lo piensa un poco más y compra más efectivamente porque ve la cadena completa de ese producto”, explicó y agregó:Tiene un costo el desperdicio que se llama merma y ese costo lo tengo que incluir en el plato, esa cuenta en la gastronomía en general se hace”.

Según explicó Lepes, son muchas las razones por las que se quitan productos del mercado de la venta y terminan siendo desperdiciados. “Por falta de infraestructura, de capacitación o por problemas de logística, es donde la Argentina tira el grueso. No es la señora en su casa tirando la comida, ahí no está el grueso”, explicó.

La gente se horroriza cuando ve ciertas cosas pero hay mucho que no vemos de todo lo que se tira. Por ejemplo. si vos tenés árboles de pera, que ya los tenés ahí y la pera va a venir igual, y entre cosecharla y venderla te sale más plata,  la vas a dejar porque perdés plata. Entonces hay un tema de raíz, es el sistema lo que está mal”, argumentó.

Con eso que se tira quizá algo se puede hacer pero depende de cómo y de dónde. Algunos se pueden recuperar, otros no. pero quién paga el transporte para recuperarlo. Quizás el hombre de las peras no las quiere tirar pero hay que ir a buscarlas y por ahí está en Rio Negro. ¿Quién paga el transporte? ¿Quién paga la nafta? ¿Quién paga todo eso? Ese es el tema. Es coordinación y logística. Y después es qué hacés con todo eso, cómo lo hacés llegar, a dónde lo hacés llegar, por eso hay tantas organizaciones que tratan de hacer algo al respecto”, enfatizó Lepes.

 

"Hay mucho que no vemos de todo lo que se tira", Narda Lepes sobre el desperdicio de alimentos. (Foto gentileza: FAO)

Para Lepes, el sistema de producción de alimentos “es un sistema complejo. “Son mini ecosistemas que van girando y todo funciona de alguna manera milagrosamente. y va teniendo pérdida. Tenés que arreglar un sistema entero. entonces hay pequeñas cosas que uno puede hacer pero tenés que hacerlas todas al mismo tiempo y con planes a largo plazo”, explicó.

Contra el Hambre

A fines de 2019, el presidente Alberto Fernández, creó el Consejo Argentina Contra el Hambre, quien junto a organizaciones sociales, representantes empresarios y distintas personalidades tuvo como objetivo mediante el consenso, tomar medidas para combatir el hambre en la Argentina. Narda Lepes participó en dos oportunidades y sobre eso explicó: “A mí me llamaron y me dijeron de participar de una mesa que iba a hablar sobre la alimentación en la Argentina, no tenía nombre todavía. De eso entiendo, se porqué comemos y cómo comemos pero por qué hay hambre no. Eso es mucho más complejo para mí y no es de lo que yo sé. Yo sé por qué comemos las cosas que comemos, por qué las elegimos, pero no cuando no tenés la posibilidad”.

Hace 30 años que me dedico a esto. Hay ciertas cosas que se dan por sentadas que no les estamos dando bola. Si querés darle de comer a alguien no tenés que darle solamente alimentos no perecederos, no sirve con eso. Tener la panza llena no es sólo tener la panza llena sino con qué la llenás, explicó.

 

Narda Lepes y su participación en el Consejo del Hambre, convocada por el presidente Alberto Fernández

El alimento tiene que ser algo que te nutre, que te alimente, algo que sea positivo. La innovación avanzó tanto que hoy algo que no tiene un sólo nutriente vos creés que sí. Entonces, el sistema de producción hace lo que sea más práctico, lo más barato y lo que la gente encima cree que hace bien y no lo alimenta”, dijo y agregó: “Los argentinos comemos todo el tiempo lo mismo. Hay que ver qué pasa después de esta pandemia porque todos vamos a tener menos plata y vamos a tener que cuidar más en qué la gastamos”.

 

"Los argentinos comemos todo el tiempo lo mismo. Hay que ver qué pasa después de esta pandemia porque todos vamos a tener menos plata" 

Yo solamente le puedo hablar al que puede elegir porque es de lo que sé. Cómo hacer mejores elecciones con respecto a lo que cocinás, a lo que comés, cómo hacer que te guste, cómo hacer que lo entiendas, cómo hacer que no te creas el verso de que si es vegetal no te va a gustar...”, concluyó.


Comé + Plantas es una aplicación que la cocinera Narda Lepes creó de forma gratuita para conocer todas las frutas, verduras y hortalizas. En ella se puede descubrir cuál es el mejor momento del año para consumirlas, cómo conservarlas y qué partes de cada vegetal se pueden utilizar para evitar el desperdicio. Además se pueden encontrar tips y distintos secretos para aprovecharlas mejor y realizar variedades de preparaciones. Podés descargarla en comemasplantas.com.

¿Quiénes se ocupan de recuperar alimentos desperdiciados para que otros coman? 

Para los alimentos que se desperdician, existen organizaciones que se ocupan de recuperarlos y así poder ayudar a quienes no tienen recursos para acceder a la comida. El Banco de Alimentos es una de ellas. Creada a partir de la crisis del 2001 en la Argentina, esta Ong que nació en Buenos Aires insipirada en un modelo que ya funcionaba en Estados Unidos,  fue creciendo y hoy se encuentra en 16 ciudades del territorio argentino. Sólo en 2019 entregaron más de 5 millones de kilos de alimentos que recibieron en donación. “Cada año la demanda es mayor y la ayuda que se necesita también es mayor”, le expresó a este medio Virginia Ronco, responsable de comunicación institucional del Banco de Alimentos.

 

 

El Banco de Alimentos recupera alimentos donados desde la crisis de 2001.

Según explicó Ronco, el Banco de Alimentos se enfoca en tres ejes: ayudar a reducir el hambre, mejorar la nutrición y evitar el desperdicio de alimentos.

Le pedimos a empresas productoras de alimentos, a supermercados y a productores agropecuarios que todos aquellos alimentos que por alguna razón no van a comercializar, en vez de tirarlos que nos los den a nosotros. Chequeamos que esos alimentos estén en perfecto estado con ayuda de voluntarios, y los distribuimos entre organizaciones sociales de base que trabajan en el territorio, como comedores, asilos, centros comunitarios, centros de días, pero todos ellos tienen en común que le dan de comer a personas que lo necesitan en su comunidad”, describió la responsable de comunicación institucional de la Ong.

Nos donan el alimento porque no está vencido, está en perfecto estado pero que salió del circuito comercial quizá por fecha próxima de vencimiento, porque ese producto perteneció a alguna promoción y ya no está en vigencia, por algún problema en el packaging externo o simplemente son cosas que no se vendieron y pasan a disposición”, dijo y agregó: “En el caso del fruta y la verdura puede ser que no tenga la forma más perfecta pero son ricas y están en perfecto estado. Puede pasar por distintos motivos pero todo el alimento que recibimos está en perfecto estado”.

 

Sólo en 2019 el B anco de Alimentos entregó 5 millones de kilos de alimentos que recibieron en donación.

Antes de la pandemia, en su deposito en San Martín,  el Banco de Alimentos hacía la clasificación de los productos a través de sus voluntarios, quienes chequean que los alimentos que ingresan se pueden consumir. Con la aparición de la pandemia, se implementóaron protocolos estrictos y desde la Ong capacitan a las organizaciones para que ellas mismas hagan su propia clasificación cuando reciben los alimentos.

Tenemos una base de datos de 1200 organizaciones sociales que están ubicadas en CABA y en 38 partidos del Gran Buenos Aires. Estas organizaciones sociales colaboran con la alimentación de 177.000 personas por día. Esto en un contexto normal, en pandemia donde las organizaciones preparan viandas y bolsones, y que además no sólo están ayudando a los niños sino a toda la familia, pasó a ser unas 400 mil personas por día”, explicó Ronco.

 

Por el coronavirus en Argentina hoy el Banco de Alimentos hoy ayuda a los comedores a entregar comida a 400 mil personas por día. 

Alimentos "rescatados"

Con una visión de empresa social para combatir la inseguridad alimentaria, Ady Beitler, junto a otros egresados de la Universidad de Harvard en Estados Unidos, emprendieron Nilus. “Usamos los alimentos en riesgo de ser desperdiciados como un insumo barato para brindar alimentación sana a personas de bajos ingresos”, explicó el Gerente General y CEO de Nilus.online.

 

Se tira un montón de comida, más de un tercio de lo que se produce. Entonces pensamos por qué no aprovechamos y hacemos el esfuerzo, ya que estamos consiguiendo esa comida barata porque la iban a desperdiciar, y la usamos para alguien que de verdad lo necesita. Eso es lo que gerencia la empresa”, explicó Beitler sobre cómo nació la idea de esta empresa.

 

 

Nilus, la tecnología para ayudar a comedores a combatir la inseguridad alimentaria con el recupero de alimentos en riesgo de ser desperdiciados.  

La mayoría de las organizaciones que trabajan a nivel de desperdicio de alimentos después tratan de venderlo a precios descontados al público, o a restaurantes. Nosotros en cambio, tratamos de ayudar a que ese alimento llegue a las personas que más lo necesitan”, aseguró.

Si bien es similar a lo que hacen los bancos de alimentos, ellos lo implementaron de una forma distinta. “Nuestro credo fundamental es que la mejor manera de hacerlo es profesionalmente. Pagando por choferes habilitados, contratando capital humano full time, pagando por la comida, pagándole a los productores por ese alimento, generando trabajo formal. Quisimos hacerlo de una manera que fuera económicamente sustentable para no depender de donaciones, poder subsistir y tener cierta consistencia en el nivel de servicio que queremos prestar, dijo.


La inseguridad alimentaria, derivada de la pobreza, según contó Beitler, es “uno de los dos o tres peores problemas” que tiene que resolver la humanidad. “La única forma de hacerlo para que escale y resolver el problema es profesionalmente. Para eso hay que buscar la sustentabilidad económica, no solamente para quienes rescatan los alimentos sino también para toda la cadena, incluyendo a los choferes y a los productores, por eso somos una empresa social”, aseguró el CEO de Nilus.

 

 

Nilus entrega a domicilio los alimentos recuperados para comedores.

¿Qué es la inseguridad alimentaria?

 

La inseguridad alimentaria es el término técnico que utiliza la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), que refiere a las personas que por falta de ingresos no accede a una alimentación sana. “La inseguridad alimentaria es entender que es mucho más amplio que lo que se conoce como hambre”, definió Beitler.

El hambre es la malnutrición crónica que en el mundo son más 800 millones de personas. Pero la malnutrición, que es comida de mala calidad porque no te da el dinero para comer comida sana, es mucho más, son más de 2 mil millones de personas en el mundo”, aseguró.

Según cifras de la Encuesta Nacional de Nutrición y Salud, en 2019, la inseguridad alimentaria afecta al 16, 4 % de los hogares de la Argentina, de los cuales un tercio padece de inseguridad alimentaria severa. Hay más de un 41,1 % de los niños menores de 17 años por encima de su peso saludable y entre los adultos el 67, 9% padece sobrepeso y 33,9% obesidad.En Argentina, las cifras de obesidad infantil, derivada de la mala dieta son groseras. No es mala dieta porque comen mucho, es porque comen mal”, expresó Beitler sobre estas estadísticas.

En Argentina, las cifras de obesidad infantil, derivada de la mala dieta son groseras. No es mala dieta porque comen mucho, es porque comen mal":

 

La mala alimentación afecta desproporcionadamente a las personas de bajos ingresos. Entonces lo que buscamos nosotros es que la gente pobre coma mejor. Porque la mala alimentación perpetua la inequidad, dijo.

 

 

"L a mala alimentación perpetua la inequidad”, Ady Beitler, gerente general de Nilus

Nilus, es una empresa social que implementó la tecnología para poder lograr sus objetivos. Mediante una aplicación conectan a comedores sociales, a la que también desde hace poco se están sumando almacenes y clubes de barrio de bajos ingresos, para que a través de un mercado digital, encuentran ofertas de productos sanos a precios descontados, pueden comprarlos y Nilus los lleva a domicilio. “Las encargadas de los comedores a través de la app de Nilus, piden para el comedor productos como pollo desmenuzado, leche en polvo, arroz o frutas y verduras que estaban en riesgo de ser desperdiciados”, contó Beitler.

Vendemos por ejemplo, zanahorias que se conocen como zanahorias patas de cabra, que son las que tienen dos o tres palos juntos. Eso, que no se vende en el supermercado porque la gente no lo va a comprar por una cuestión estética, para nosotros es lo mismo. Y también se desperdician un montón de cosas que están por vencer y que los supermercados lo sacan de góndola, como ser leche, yogur, carne, queso, entonces, eso también lo vendemos”, describió.

 

Nilus facilita a los comedores sociales el acceso a la comida", Ady Beitler, CEO de Nilus.online

Nosotros organizamos la logística para la entrega a domicilio. También lo estamos haciendo combinando cajas de alimentos optimizadas nutricionalmente, entonces nos estamos poniendo finos en qué ofrecer en función de cuántas personas atienden, qué edades, con ofertas hiper nutritivas de los productos. Es la tecnología aplicada al servicio de la nutrición. Esta app no es de acceso para todos para cuidar que llegue a quienes realmente lo necesitan”, explicó el gerente general.

Nos gustaría que esto se sepa entre empresas de alimentos porque al pagarles por los productos, le damos una salida comercial a algo que no tenía valor. Está bueno que todos ganen porque genera trabajo, genera ingresos. Nos interesa mucho conocer más empresas de alimentos porque el mercado es gigante”, concluyó.

 

¿Por qué se pierden y se desperdician alimentos?

Según Liliana De Luise, doctora en química, profesora titular y directora de la Maestría en Política y Gestión de la Seguridad Alimentaria de la Universidad Nacional de Rosario e integrante desde 2008 de la Delegación Oficial Argentina de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el sistema alimentario reúne medio ambiente, personas, insumos, procesos, infraestructuras, instituciones, además de todas las actividades relacionadas con la producción, la elaboración, la distribución, la preparación y el consumo de los alimentos. Un sistema alimentario sostenible, en cambio, es aquel que garantiza la seguridad alimentaria y la nutrición para todas las personas. de tal forma que no se pongan en riesgo las bases económicas, sociales y ambientales que permiten proporcionar seguridad alimentaria y nutrición a las generaciones futuras.

"Un sistema alimentario sostenible es aquel que garantiza la seguridad alimentaria y la nutrición para todas las personas", Liliana De Luise.

Las pérdidas y el desperdicio de alimentos hacen referencia a una disminución de la masa de alimentos destinados originalmente al consumo humano, independientemente de la causa, y en todas las fases de la cadena alimentaria, desde la cosecha hasta el consumo. Mientras que el desperdicio de alimentos remite a los alimentos apropiados para el consumo humano que se descartan o se deterioran en el ámbito del consumidor, también independientemente de la causa”, explicó De Luise.

“Las causas de las pérdidas y el desperdicio de alimentos, según la fase de la cadena alimentaria en la que se originan, se tratan principalmente de microcausas y en pocas ocasiones se trata sólo de una microcausa concreta. Existe una 'jerarquía' de causas, que pueden ser de nivel micro, meso o macro como son la falta de apoyo a los actores para inversiones y buenas prácticas, la falta de criterios y gestión integrados de cara a la cadena alimentaria o la confusión en torno al etiquetado de la fecha de consumo de los alimentos”, explicó.

Según dijo De Luise, la pérdida no es lo mismo que el desperdicio. Los alimentos que se echan a perder son aquellos que se desechan durante las etapas de producción, de poscosecha, de elaboración y de distribución, ya sea por carencia de tecnología, por falta de destrezas, de conocimiento o de gestión, por insuficiencia de infraestructura, por cuestiones menores de estética, por estar machucados o por parecer de menor calidad.

 

"La pérdida de alimentos no es lo mismo que el desperdicio" , Liliana De Luise, Delegación Oficial Argentina de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO)

Mientras que el desperdicio de un alimento puede darse desde el comercio minorista hasta en los consumidores. “Son alimentos de calidad que son descartados por malos hábitos de compra y consumo, así como por una inadecuada gestión y manipulación. Puede ser por un consumo irresponsable, por falta de organización, por pérdida de la cadena del frío, por compras en cantidades excesivas o por no prestar atención a la fecha de vencimiento, entre otros. Normalmente se puede evitar el desperdicio, que es un tercio de los alimentos que se producen a nivel mundial”, dijo De Luise. 

Sólo con evitar desperdiciar el 25% de los alimentos que actualmente se tiran a la basura, sería suficiente para alimentar a todas las personas que pasan hambre en el mundo”, concluyó la integrante de la Delegación Oficial Argentina de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación. (FAO)

El Grupo de Altos Expertos de la FAO manifiesta en sus escritos la necesidad de que todas las partes interesadas, los Estados, las organizaciones internacionales, el sector privado y la sociedad civil, reconozcan que la seguridad alimentaria y la nutrición constituyen una dimensión fundamental de los sistemas alimentarios sostenibles y que deben abordar  colectivamente las pérdidas y desperdicios de alimentos para mejorar la sostenibilidad de los sistemas alimentarios.

Los datos de la FAO sobre el desperdicio de alimentos

-Una persona en un año desperdicia 38 kg.

-Entre todos por día 1.5 millones de toneladas.

-En el campo en total 12.5% de la producción agropecuaria.

-45%  Producción de raíces y tubérculos

-20 % De la producción vacuna

-39%  De la producción de cereales

-20%  De la producción de lácteos

-30%  Del pescado y productos marinos

-45%  De las frutas y hortalizas producidas

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