En el crematorio del cementerio de la Chacarita se destruyeron los 389 kilogramos de cocaína secuestrados en la embajada rusa en febrero de este año tras una extensa investigación.

La actividad contó con la presencia de la ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich; el embajador de Rusia en Argentina, Dmitry V. Feoktistov, y el jefe de la Gendarmería Nacional, Gerardo Otero, entre otros.

"Esta fue una operación de alta complejidad y jerarquía internacional en la medida en que se sustituyó la cocaína por harina y se envió el cargamento a Rusia. Así se logró desarticular toda la organización tanto en Argentina como en Rusia", explicó la funcionaria.

"Lo más importante fue la cooperación y el trabajo en equipo para garantizar el éxito del operativo. Se trata de un cargamento de unos 80 millones de euros que fue destruido", agregó.

Por su parte, el embajador Feoktistov dijo: "Esperamos poder seguir trabajando y cooperando entre Argentina y Rusia aún más y poder avanzar en la lucha contra las drogas".

Los 389 kilogramos de cocaína de máxima pureza y sellados con el logo de una estrella fueron incautados dentro de las instalaciones del colegio adjunto de la embajada rusa en Argentina y posteriormente sustituidos con harina para una posterior entrega vigilada en Rusia.

Luego, las valijas que contenían la droga fueron marcadas con dispositivos de rastreo interno y externo y fueron monitoreadas hasta diciembre de 2017, cuando partieron en un vuelo a Rusia.

Al arribar, las valijas fueron resguardadas en el Ministerio del Interior ruso mientras se esperaba que se presentaran los integrantes de la banda a retirar la carga. Allí fueron detenidos dos hombres cuando quisieron retirar las valijas y, simultáneamente, se aprehendió a un tercer integrante en Moscú.

En Argentina, fueron detenidos otros dos hombres clave en todas las maniobras realizadas en la embajada y a menos de un mes del operativo cayó el líder de la banda en Alemania, que estaba prófugo y con pedido de captura internacional.