Jésica Gopar, la esposa del submarinista Fernando Gabriel Santilli, reconoció que “era la única pesimista de los familiares de la tripulación. Tenía una mala espina, hoy me levante con el presentimiento que algo había pasado y se confirmó porque no había información y el tiempo pasaba”.

La mujer contó que en ningún momento, durante la búsqueda, decidió acercarse a la Base para tener conocimiento sobre el paradero de Fernando, pero en este jueves: “Llegué de casualidad a dejar un cartel, vi las caras y dije listo, están todos muertos”.

En este aspecto, la pareja del submarinista desde hace 20 años, de la cual fruto de la relación nació Santino hace 11 meses, expresó que “la primera vez que vengo y me entero que soy viuda. Sabemos que no van a volver nunca más, ni tampoco si recuperaremos su cuerpo para llevarle una flor y eso nos genera mucho dolor”

En consecuencia, Jésica remarcó que “quiero justicia, no me va a servir una placa que diga los ‘héroes del San Juan’”. Al tiempo que sostuvo que su marido: “No llegó a estar en el primer cumpleaños de su hijo, como le digo que nunca va a tener su padre, hay que estar en nuestros zapatos”, comentó la mujer.

Entre lágrimas comentó: "No se si ocultaron información. Mi opinión sobre la armada me la guardo" y recordó que "el 17 de octubre fue la ultima vez que hable con el, luego se embarcó junto a sus compañeros".

”Les pido que no nos dejen solos, al principio todos ayudan y después quedamos solos” y en cuanto a los familiares destacó que “seguramente nos vamos a unir, esto no va a quedar así, se tiene que hacer justicia” solicitó Gopar.

Por último dijo: “A todas las mujeres, a todos los hijos que han quedado sin su papá, nos tenemos que unir y tenemos que hacer justicia”, y antes de retirarse se disculpó comentando: “Acabo de perder a mi esposo y necesito contener a mi hijo”.


Por su parte, el papá del tripulante Damián Tagliapietro, Luis, ilustró tan escalofriante sensación al aseverar que “el jefe de mi hijo me confirmó que están todos muertos porque la explosión fue entre los 200 y mil metros de profundidad hace una semana, ocho días”.




Así se despedía Jésica de su esposo