Por Matías Resano 
mresano@cronica.com.ar 

La violencia demencial y el pánico concurren a clases en la ciudad bonaerense de La Plata, principalmente en la Escuela Manuel Belgrano, escenario de los ataques de un grupo de alumnos de otras entidades escolares cercanas. Los incidentes comenzaron a sucederse el pasado lunes, cuando los menores arribaron a las inmediaciones del establecimiento educativo y arrojaron todo tipo de proyectiles, provocando destrozos y el temor de los adolescentes que se hallaban en el interior de las aulas.

Por los desmanes y la falta de respuestas a los ataques, las clases fueron suspendidas en las últimas 48 horas. En la jornada del lunes, los estudiantes y docentes del colegio Manuel Belgrano, situado en la intersección de las calles 9 y 38, debieron interrumpir abruptamente su ciclo lectivo en el momento en que estallaron en pedazos los vidrios de los ventanales de cada aula.

Un proyectil que rozó el rostro de un profesor fue el extremo para culminar con las actividades y refugiarse en el patio interno, lejos del frente del recinto. Puesto que allí se afincaron unos 20 jóvenes que concurren a tres entidades escolares cercanas, quienes comenzaron a arrojar piedras y todo objeto contundente a su alcance, por razones que se desconocen hasta el momento.

En ese sentido, los padres fueron convocados por las autoridades del centro educativo para retirar a sus hijos, como medida preventiva. No obstante, los incidentes continuaron al día siguiente y fue entonces que los progenitores profundizaron sus miedos y exigieron respuestas a los directivos del Manuel Belgrano.

Sin embargo, sólo una preceptora aconsejó a Pablo, papá de dos alumnos que concurren al 3º y 5º año, que "es lamentable todo esto. Los preceptores estamos en la misma situación y decidimos no ir, porque nadie nos asegura nada, y lo mismo le decimos a los chicos, que no vayan, porque no sabemos qué puede pasar".

El testimonio de la representante escolar da cuenta de la ausencia de explicaciones, argumentos y de un llamado a la comunidad de padres para ponerlos en conocimiento de la situación y definir alternativas en forma conjunta. Al respecto, el propio Pablo le reconoció a Crónica que "sentimos mucha impotencia porque no sabemos qué hacer. Nos da mucho miedo de mandar a nuestros hijos a la escuela y oficialmente no nos dicen nada".

En principio, las clases fueron suspendidas en las jornadas del último miércoles y este jueves, ante una nueva amenaza, que se viralizó en las redes sociales entre los mismos estudiantes. En este sentido, el mencionado papá reflejó que "mi hijo más chico tiene miedo de que lo agarren a la salida de la escuela". En tanto, no hay acciones tendientes a resolver tan preocupante problemática que pone en riesgo a los alumnos.