La Corte Suprema de Justicia revisará la causa de la tragedia del colegio ECOS, que estaba prescripta. A 11 años de accidente vial donde murieron nueve adolescentes, una docente, el conductor del camión que chocó el colectivo donde viajaban los alumnos y el acompañante, los familiares de las víctimas se mostraron a favor de la medida y confían en que la Justicia pueda condenar e inhabilitar al responsable del siniestro.

El único acusado que queda vivo, ya que los otros dos murieron, es Oscar Atamañuk, el conductor del ómnibus. Ahora los jueces de la Corte Suprema Ricardo Lorenzetti, Elena Highton de Nolasco, Juan Carlos Maqueda, Horacio Rosatti y Carlos Rosenkrantz se encargarán del asunto. Las familias de los fallecidos consideran que los peritajes demostraron que Atamañuk no respondió profesionalmente en el momento del accidente y que pudo haber evitado la tragedia, además de que habría viajado a una velocidad mayor a la permitida.

El acusado afrontó tres juicios: en el primero fue absuelto, pero la sentencia fue anulada. En el segundo fue condenado pero el fallo volvió a ser nulificado por falta de la indagatoria y, finalmente, en julio de 2013 fue condenado pero la Corte de Santa Fe entendió que la causa estaba prescripta por el paso del tiempo.

"A mi hijo la Corte no me lo va a devolver pero por lo menos puede dar una muestra de que no todo es impunidad", aseguró Sergio Cohen, padre de uno de los chicos fallecidos. Recordó que "el único acusado nunca estuvo preso. Después de la tragedia se puso una agencia de remises y corría kartings con la licencia vencida".

La tragedia del colegio ECOS ocurrió el 8 de octubre de 2006 en el kilómetro 689 de la ruta nacional 11, a 200 kilómetros de Santa Fe, cuando un camionero en estado de ebriedad chocó contra el micro en el que viajaban los alumnos, que regresaban de una actividad solidaria en la provincia de Chaco. A raíz del impacto, murieron una docente y nueve alumnos del ECOS, además del chofer del camión y su acompañante, de manera prácticamente instantánea.

Los querellantes de la causa aseguran que el choque habría sido evitable si al conductor del camión no le hubieran vendido alcohol en la ruta y alguien lo hubiera frenado cuando condujo 32 kilómetros "bamboleante" hasta que se estrelló con el micro de la escuela. Sin embargo, consideran que el chofer del colectivo también fue responsable porque no actuó con profesionalismo y manejaba con exceso de velocidad.