"El pueblo desea que el Papa viaje a Argentina y su presencia volvería a unirnos"

El obispo Santiago Olivera lo afirmó en el marco del inicio de las visitas "ad limina" del segundo grupo de pastores argentinos que recorre el Vaticano y se reunirá con el Sumo Pontífice.  

El obispo castrense Santiago Olivera afirmó este lunes que "el pueblo desea" que el papa Francisco viaje a la Argentina, donde "su presencia volvería a unir a todos", y calificó de "muy positivo" el inicio de la visita "ad limina" del segundo grupo de pastores argentinos que desde este lunes recorre organismos del Vaticano y se reunirá con el pontífice.

"El balance es muy positivo. Es una alegría poder descubrir muy fuertemente la figura e impronta que tiene el papa Francisco en la Iglesia universal", planteó Olivera en el inicio de las visitas a organismos del Vaticano que 29 obispos de la región de Buenos Aires realizan hasta el próximo sábado.

El obispo castrense planteó que el grupo tiene "muy buenas expectativas" para el encuentro del viernes con el pontífice. 

"Sus palabras y gestos nos pueden hacer mucho bien", agregó sobre una posible visita papal a la Argentina, aunque de momento el Vaticano no tiene en estudio ningún viaje inmediato del Sumo Pontífice al país.

El prelado afirmó que "el Papa es querido, trasciende muchas cosas más allá de las críticas. El pueblo desea que venga y su presencia volvería a unirnos a todos en recibirlo, escucharlo, y seguirlo como pastor"

Este lunes, el grupo encabezado por el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) Oscar Ojea, visitó las Congregaciones para la Educación Católica y para el Clero y el Pontificio Consejo para la Cultura.

En las visitas, según dijo Olivera en Roma, dialogaron con las autoridades vaticanas sobre "el desafío de la escuela católica y de la universidad y la incidencia que tienen que tener en la vida civil y política".

También intercambiaron puntos de vista sobre "los desafíos de la cultura hoy, como la neurociencia y la inteligencia artificial".

Establecida en el Código de Derecho Canónico, la llamada visita "ad limina apostolorum" es realizada por todos los obispos del mundo cada cinco años para dar cuenta del estado de sus diócesis.

La última vez que los miembros de la CEA la habían hecho fue en 2009, cuando el Papa era Benedicto XVI y el entonces cardenal Bergoglio presidía la institución.

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